Mole de Caderas: el sabor de una temporada en Puebla

hace 19 horas
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Hay algo especial en los sabores que solo aparecen durante una temporada. Quizá sea la espera, la tradición o la sensación de estar frente a algo que pertenece a un momento específico del año.
En Puebla, el otoño tiene un sabor propio y te lleva hasta Tehuacán para descubrir una de las experiencias gastronómicas más singulares del estado. En Puebla, esta temporada sabe a Mole de Caderas, y la historia comienza con un mapa o en una mesa.
Cada temporada, este platillo emblemático regresa a las mesas de Tehuacán y la región Mixteca para convertirse en una razón más para viajar al sur del estado. Su sabor intenso, sus aromas especiados y la tradición que existe alrededor de su preparación hacen que probarlo sea mucho más que sentarse a comer: es acercarse a un territorio a través de su cocina.
Un viaje que comienza antes del primer bocado

Para probar el Mole de Caderas hay que llegar hasta Tehuacán y ese es precisamente uno de los encantos de esta experiencia.
La ciudad ofrece al viajero una combinación de naturaleza, cultura y gastronomía que permite construir una escapada completa. Aquí, la cocina está profundamente relacionada con el territorio y con los ingredientes que forman parte de la identidad de la región.
Después de recorrer sus calles, descubrir sus paisajes y acercarse a las tradiciones locales, llega uno de los momentos más esperados: sentarse a la mesa y disfrutat de un buen Mole de Caderas que aparece entonces como protagonista.
Servido caliente y de aroma profundo, es un platillo de sabores intensos y especiados que te invita a comerlo despacio para descubrir sus matices, tiene carácter y una historia que se percibe desde el primer bocado.
El otoño se sirve en un plato

Parte de la magia está en que no siempre está disponible. Su temporalidad convierte al Mole de Caderas en una experiencia gastronómica que se espera año con año. Restaurantes y cocinas tradicionales de la región recuperan esta preparación y hacen de ella uno de los protagonistas de la gastronomía poblana durante el otoño.
Para el viajero, esto significa algo más: la oportunidad de hacer coincidir una escapada con una tradición que sucede aquí y ahora. No es un sabor que simplemente se encuentra, hay que viajar para vivirlo.
Y quizá ahí está una de las grandes virtudes de la gastronomía mexicana: algunos de sus sabores más memorables son también invitaciones a conocer nuevos destinos.
Una tradición que sabe a territorio

El Mole de Caderas forma parte de una cocina que ha conservado conocimientos y formas de preparación transmitidas de generación en generación.
Su valor está tanto en lo que llega al plato como en todo lo que existe detrás: los ingredientes, las personas que mantienen viva la tradición, las cocinas que lo preparan y el territorio que le da identidad.
Por eso, acercarse a este platillo es descubrir otra cara de Puebla. Una que mira hacia la Mixteca que se encuentra en Tehuacán uno de sus grandes puntos de encuentro gastronómico porque conocer un destino también significa probarlo.
Un motivo más para viajar a Puebla
La gastronomía poblana es extensa y diversa. Cada región tiene ingredientes, recetas y costumbres que construyen una identidad propia. El Mole de Caderas es una de esas expresiones que invitan a salir de las rutas habituales y descubrir nuevos paisajes gastronómicos.
Esta temporada, la invitación es sencilla: viajar a Tehuacán, conocer la región y sentarse a la mesa porque hay experiencias que se fotografían, otras que se recuerdan y algunas que hacen que quieras volver.




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