Querétaro: siete Pueblos Mágicos, una identidad que merece ser recorrida

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En Querétaro, la magia se encuentra en ambos sentidos porque hay lugares que se recuerdan por un paisaje y otros que permanecen en la memoria de las personas que les dan vida. Y todo esto encontraremos en en la silueta monumental de la Peña de Bernal, en las manos artesanas que transforman la tradición en identidad, en los aromas de una cocina heredada de generación en generación y en los caminos que conducen hacia la exuberancia de la Sierra Gorda.
Con esa diversidad como carta de presentación, Querétaro anunció en la Ciudad de México su participación en el Primer Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos 2026, una plataforma que reunirá a los 177 destinos con esta distinción en el país, del 26 al 29 de noviembre, en Expo Tampico, Tamaulipas.
La propuesta queretana tiene una intención clara: mostrar que sus siete Pueblos Mágicos no son destinos aislados, sino capítulos complementarios de una misma historia. Una invitación a descubrir el estado sin prisas, a prolongar las estancias y a comprender que detrás de cada atractivo turístico existe una comunidad que conserva, comparte y transmite su patrimonio.

Durante la presentación, Sheila Viridiana Caballero Nuño, coordinadora comisionada de la Secretaría de Turismo del Estado de Querétaro, destacó la importancia de acudir con una estrategia articulada entre el gobierno estatal, los municipios y las comunidades.
La frase que sintetizó esta visión fue contundente: “Querétaro va unánime al encuentro”. Una declaración que expresa la voluntad de sumar esfuerzos para fortalecer el posicionamiento del estado y abrir nuevas oportunidades ante los mercados turísticos nacionales e internacionales.
Siete destinos, siete maneras de enamorarse de Querétaro

La riqueza queretana se despliega entre cuatro grandes regiones turísticas: Sierra Gorda, Semidesierto, Metrópoli Creativa y Bosques y Campos del Sur. Cada una aporta paisajes, expresiones culturales, gastronomía y experiencias que permiten construir itinerarios para viajeros con intereses diversos.
Bernal conserva en la Peña que domina el horizonte uno de los grandes símbolos turísticos del estado. Pero su atractivo va más allá de la fotografía obligada: artesanías, gastronomía y servicios locales invitan a descubrir un destino cuya identidad también se encuentra en sus calles y en su gente.
Tequisquiapan seduce con una vocación festiva en la que el arte, el queso y el vino ocupan un lugar especial. Su calendario incluye celebraciones como el Festival Internacional del Arte, Queso y Vino, Tejedores de Luz y la Villa Navideña. El reto, como destacó su secretario de Turismo, Iván Reséndiz Guerrero, es conseguir que la llegada de visitantes se traduzca en beneficios concretos para hoteles, restaurantes, emprendedores y comercios locales.
Amealco de Bonfil lleva consigo una de las expresiones artesanales más reconocibles de México: la muñeca Lele, símbolo de una tradición que ha trascendido fronteras. Junto con Donxú, la gastronomía tradicional y sus paisajes boscosos, el municipio busca compartir el valor de una herencia cultural que continúa viva en las manos de sus artesanas y en la memoria de sus comunidades.

Cadereyta de Montes ofrece una combinación de historia, patrimonio y naturaleza. Su centro histórico, el jardín botánico regional, la zona arqueológica de Toluquilla, sus cascadas y la isla de Tzibanzá forman parte de una oferta que permite alternar el descubrimiento cultural con experiencias al aire libre.
Pinal de Amoles abre las puertas a otra dimensión del territorio queretano: la de los miradores, cañones, cascadas y caminos serranos. Su propuesta de ecoturismo se acompaña de artesanías y sabores tradicionales, como el pan ajolote, una invitación a descubrir la Sierra Gorda desde sus paisajes y su cocina.
Jalpan de Serra representa una puerta de entrada al patrimonio biocultural de la Sierra Gorda. La riqueza natural de la Reserva de la Biosfera, el legado franciscano y la presa Jalpan conviven con los conocimientos tradicionales que las comunidades han preservado a lo largo del tiempo. Su participación en el encuentro contempla dar visibilidad a la medicina tradicional, las experiencias gastronómicas y las actividades de turismo comunitario.
San Joaquín, por su parte, completa esta diversidad de destinos queretanos y amplía las posibilidades para quienes buscan combinar naturaleza, cultura y tradiciones en una misma ruta.
Juntos, los siete pueblos permiten construir una experiencia que no se agota en una visita: cada localidad ofrece una razón distinta para quedarse un poco más y regresar con nuevas historias.
Cuando la magia también genera oportunidades

La promoción turística adquiere su verdadero sentido cuando deja de ser únicamente una vitrina y se convierte en una oportunidad para quienes hacen posible la experiencia del viajero.
En ese principio se apoya una parte esencial de la participación queretana. Cocineras tradicionales, artesanos y portadores de saberes ancestrales tendrán un papel relevante en la presentación de la oferta estatal, con la intención de conectar el patrimonio cultural con nuevas oportunidades de comercialización.
Porque detrás de una muñeca artesanal existe una historia transmitida entre generaciones; detrás de un platillo, la memoria de una cocina regional; y detrás de una experiencia en la Sierra Gorda, el conocimiento de quienes habitan y protegen ese territorio.
El desafío consiste en lograr que el interés despertado durante el encuentro se traduzca en reservaciones, compras, visitas posteriores y relaciones comerciales duraderas. Que el viajero no solamente conozca el nombre de un destino, sino que encuentre razones para recorrerlo, consumir sus productos y contribuir a la economía de sus habitantes.
Tampico, una ventana para el turismo mexicano

El Primer Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos se realizará del 26 al 29 de noviembre de 2026 en Expo Tampico, Tamaulipas. De acuerdo con la información presentada, la convocatoria contempla la participación de los 177 destinos del programa y una agenda orientada a fortalecer los vínculos entre destinos, compradores y profesionales del turismo.
Para Querétaro, será la oportunidad de presentar una oferta que reúne patrimonio, naturaleza, gastronomía, artesanía y experiencias comunitarias bajo una misma estrategia.
En un mercado donde los viajeros buscan cada vez más experiencias auténticas y conexiones con la cultura local, la riqueza de estos pueblos representa una oportunidad para diversificar las rutas y ampliar el tiempo de estancia en el estado.
Sin embargo, la verdadera medida del éxito no estará únicamente en la visibilidad que alcancen sus destinos, sino en la capacidad de convertir esa promoción en beneficios sostenibles para las comunidades.
Al final, la magia de un pueblo no se encuentra solamente en lo que el visitante contempla. Está en quienes mantienen encendidos sus fogones, en las manos que conservan sus oficios, en las historias que sobreviven al paso del tiempo y en la generosidad con la que reciben a quien llega dispuesto a descubrirlos.
Querétaro lleva siete nombres al encuentro nacional, pero detrás de ellos viaja algo mucho más grande: una forma de entender el turismo como encuentro entre culturas, memoria y desarrollo. Una invitación a descubrir que, algunas veces, el mejor viaje no consiste en llegar más lejos, sino en aprender a mirar más profundamente aquello que tenemos cerca.




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