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Día de Muertos en Puebla: un viaje para celebrar la memoria

Foto del escritor: Jaydee Turru
Jaydee Turru
hace 11 minutos
3 min de lectura

Durante el otoño, Puebla cambia de color. El cempasúchil aparece en calles y plazas, las ofrendas llenan de significado los espacios y los pueblos se preparan para recibir una de las celebraciones más especiales de México. Si buscas vivir el Día de Muertos más allá de una sola noche, Puebla tiene una ruta para ti.


Durante octubre y los primeros días de noviembre, el estado se convierte en un gran escenario para celebrar la memoria: desde experiencias inmersivas y catrinas monumentales hasta altares tradicionales, rituales, gastronomía y espectáculos que encuentran en la luz, el color y las flores una forma de recordar a quienes ya no están.


Atlixco: caminar entre catrinas



Una de las paradas imprescindibles es Atlixco, Pueblo Mágico que durante esta temporada se transforma en un auténtico Valle de Catrinas.


En 2026, la sexta edición presenta 27 figuras monumentales inspiradas en dioses prehispánicos; 19 de ellas se encuentran distribuidas por distintos puntos del municipio, convirtiendo el recorrido por sus calles y paisajes en una experiencia al aire libre. El festival puede visitarse del 2 de octubre al 9 de noviembre.


La recomendación es recorrer el centro con calma, detenerse a fotografiar las piezas, conocer sus mercados y espacios florales y aprovechar para descubrir la gastronomía local.


Chautla: una noche entre leyendas


A pocos kilómetros de la capital poblana, la Ex Hacienda de Chautla adquiere otra personalidad durante la temporada.


Aquí se realiza Catrineras, una celebración que combina tradición, cultura y entretenimiento en uno de los escenarios más singulares de Puebla. Del 9 de octubre al 2 de noviembre, de jueves a domingo, el visitante puede recorrer zonas temáticas, disfrutar del Paseo de las Almas, subir a trajineras en el lago, conocer el pabellón artesanal y gastronómico y descubrir leyendas inmersivas.


La experiencia es ideal para una visita vespertina: llegar con luz de día, recorrer la hacienda y quedarse hasta que la iluminación transforme por completo el paisaje.


Chignahuapan: cuando la memoria se ilumina


En la Sierra Norte, Chignahuapan propone una de las experiencias más emotivas de la temporada.


Del 30 de octubre al 2 de noviembre, el Pueblo Mágico celebrará la edición número 30 del Festival de la Luz y la Vida, una puesta en escena sobre la laguna que lleva al visitante por los nueve niveles del Mictlán a través de danza, música, fuego y luz.


La experiencia comienza antes del espectáculo: vale la pena caminar por el centro, conocer la tradición artesanal de sus esferas y disfrutar el ambiente de la Sierra Norte. Al caer la noche, la laguna se convierte en el escenario de un viaje simbólico hacia el mundo de los muertos.


Huaquechula: acercarse a la tradición


Para quienes buscan una experiencia más íntima y profundamente ligada a las tradiciones comunitarias, Huaquechula es una parada imprescindible.


Sus Altares Monumentales son una de las expresiones más representativas del Día de Muertos en Puebla y fueron declarados Patrimonio Cultural del Estado. La tradición combina elementos de origen prehispánico y católico, y convierte los hogares de las familias que reciben a sus difuntos en espacios de memoria y hospitalidad.


Aquí la visita requiere sensibilidad: observar, escuchar y acercarse con respeto a una tradición que pertenece principalmente a la comunidad.


¿Y qué comer durante el viaje?


Ninguna ruta por Puebla estaría completa sin probar sus sabores. Durante estas fechas, el pan de muerto, el chocolate caliente y los dulces tradicionales acompañan los recorridos; pero también es una excelente temporada para descubrir la enorme diversidad gastronómica del estado.


En una escapada por Puebla pueden convivir un desayuno tradicional, una visita a un mercado, una comida de cocina poblana y una tarde de café con pan de muerto. Y para quienes buscan una experiencia más profunda, la temporada de otoño también coincide con uno de los grandes rituales gastronómicos del estado: el Mole de Caderas en Tehuacán.


Cómo vivir Puebla en Día de Muertos


La mejor manera de recorrer Puebla durante esta temporada es no intentar verlo todo en un solo día. En Puebla, el Día de Muertos no ocurre solamente en un escenario: está en las calles, en las cocinas, en las flores, en las manos de los artesanos y en las familias que mantienen viva la tradición. Este otoño, Puebla no solo se visita. Se recuerda, se celebra y se vive.

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