Wellness termal: otra forma de entender febrero en la montaña
- René Ávila

- hace 19 horas
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Existe la idea de que las aguas termales pertenecen al invierno. A la imagen del vapor elevándose entre la nieve, al contraste dramático entre frío y calor. Pero en Termas de Chillán, a mil 800 metros en la cordillera chilena, febrero propone una lectura distinta.

Aquí el verano no compite con la playa. No busca reemplazarla. Simplemente ofrece otra cosa: montaña activa y recuperación natural en plena temporada alta del hemisferio sur.
Bosques de lengas que pueden recorrerse sin prisa. Senderos que atraviesan robles centenarios. Aire limpio, seco, nítido. Y, en medio de todo, aguas termales que emergen del complejo volcánico Nevados de Chillán y mantienen su calidez natural durante todo el año. El mismo origen profundo. El mismo ritual, aunque cambie el calendario.
Para el viajero latinoamericano que busca alternativas a los circuitos tradicionales de febrero, esta combinación de naturaleza y bienestar amplía la conversación más allá del clásico destino de playa.
Alunco Spa, con sus más de 3 mil metros cuadrados, está construido alrededor de un hecho natural: el agua que alimenta sus piscinas y tratamientos no es reinterpretada, ni aromatizada, ni reinventada. Proviene directamente del subsuelo volcánico, cargada de minerales que han viajado kilómetros bajo tierra antes de llegar a la superficie.
Piscinas interiores y exteriores alimentadas por aguas termales que mantienen una temperatura cálida de forma constante. Hidromasajes al aire libre donde el vapor se mezcla con el aire templado de febrero. Sauna finlandés y baño de vapor que alternan temperaturas como si el cuerpo necesitara recordar algo antiguo.
Los tratamientos siguen esa misma lógica: menos artificio, más origen. Masajes en tinas de hidrojets donde el agua y las manos trabajan en paralelo.
Fangoterapia con lodo volcánico de la región. Sesiones de hidroterapia que entienden que relajar no es lo mismo que reparar. Aquí, el agua hace el trabajo. El resto es acompañamiento.
El trekking que termina en inmersión
Más allá del complejo formal, la montaña guarda otra experiencia. Las rutas de trekking en la zona atraviesan bosque nativo, siguen el curso del río y conducen a sectores cercanos a fuentes termales naturales, donde el agua emerge directamente desde la tierra formando pozas de temperatura cálida.
Sumergirse aquí, en pleno verano, después de caminar entre árboles y altura, transforma la idea clásica de bienestar. No es una pausa artificial dentro de la rutina. Es una extensión del paisaje.
En un mes que suele asociarse con destinos de sol y playa, Chillán recuerda que la montaña también tiene su temporada alta. No depende de la nieve para ser relevante. Depende de su origen.






















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