top of page

Tecate: bienestar, cocina ritual y sabores que se viven a los pies del Cuchumá

  • Foto del escritor: Passpartout
    Passpartout
  • 7 dic 2025
  • 6 Min. de lectura
Foto: Susana Vega
Foto: Susana Vega

Por: Susana Vega


Uno de los atractivos de Tecate es que tiene un cerro sagrado: el Cuchumá, donde la etnia de los Kumiai (un grupo que habita en las zonas semidesérticas de la península de Baja California), lo consideran un punto de energía, de espiritualidad.


Si bien antes no estaba abierto al público, ahora puede ser visitado por turistas que buscan la paz, la tranquilidad; para encontrarse con ellos mismo, donde se vive una especie de retiro; donde puedes degustar una deliciosa comida orgánica y realizar muchas actividades.


Y es que aquí se encuentra el Rancho La Puerta, el primer “Spa Wellness” del mundo donde el profesor Edmond Szekely y su esposa Deborah quisieron compartir sus conocimientos y experiencias relacionados con el bienestar bajo el lema: “siempre mejor”.


Passpartout fue invitado a desayunar a este rancho que está al pie de la montaña sagrada donde se respira tranquilidad. Verdaderamente resulta un paraíso pues cuenta con una zona de viveros donde cultivan los productos que después se comerán.


También hay muchos senderos, cuatro albercas, tres spas holísticos, 12 gimnasios y actividades varias que puedes escoger desde el yoga, la caminata, el senderismo, y diferentes clases que pueden ser de tu agrado por lo que deberás escoger cuál de ellas tomarás.


Foto: Susana Vega
Foto: Susana Vega

CENAS TEMÁTICAS


También estuvimos en tres cenas temáticas con motivo de la fiesta del Pan de la Catrina; El Lugar de Nos; El Asao; y Amores.


El Lugar de Nos, es un establecimiento con tradición que si bien está cerrado los lunes y los martes, tienes el resto de la semana para visitarlo. En esta ocasión -y con motivo del Día de Muertos- desde la entrada el lugar fue adornado con unos arcos forrados de flores naturales de cempasúchil que te daban la bienvenida.


Nos esperaba pacientemente Zaidé Quiroz, del fideicomiso de promoción turística de Baja California quien junto con personal del lugar nos acompañaron durante la visita. Al entrar al lugar lo que resaltaba era la ofrenda en un rincón e invitados caracterizados de catrina. La música en vivo ambientó el lugar donde los comensales se pararon a bailar. La cena fue deliciosa.


En El Asao se preparó un menú de ocho tiempos con su propio maridaje que fueron explicados a los 42 comensales que asistimos por el chef Diego Vargas quien afirmó que el estado invitado fue Michoacán.


Se sirvieron ocho “pisos” (tiempos) y el primero se dedicó a rendir homenaje a las personas con hambre, a las que se fueron con el estómago vacío por lo que el plato se quedó ¡vacío!, no sirvieron nada, eso sí, se maridó con agua de vida pero… ¡oh, sorpresa!, el chef pidió que volteáramos ese plato, despegáramos y comiéramos una especie de pegatina con hojas de menta y/o yerbabuena para limpiar el paladar.


Le siguió un plato lleno de semillas a manera de adorno, coronado con un molotito exquisito relleno de polvo de cempasúchil con real de castillo, acompañado de una mezcalita de cempasúchil; luego un tiradito con paté de charal, salsa de frijol de olla y mignonette de xoconostle, seguido de un tequila tónic de té limón.


El cuarto plato tenía una cubierta ¡de papel!, que nos pidieron encender desde el centro. Así que tomamos un palito que encendimos con unos cerillos y prendimos fuego. Fue espectacular. Se trató de un tamalito de blanco, asado con vegetales del huerto y foam de especias con un vaso de tropical ipa. Toda una explosión de sabores.


Enseguida, una corunda rellena de sofrito de carnitas con mole de algas y chiles güeros de taquería acompañado de un cabernet Sauvignon 2019. De sexto plato, un churipo de pollo laqueado con vegetales rostizados y salicornia, combinado con una copa de un tinto 2015, Atmósfera 16, un vino exquisito.


El penúltimo tiempo fue valoutina de res con deni de café de bellota de encino y machaca con chochoyotes (bolitas de masa de maíz) cremados con tamal fluido y, una copa de Seductor de Atmósfera 16, Tecate.


Por último, -y lo que más me gustó y sorprendió- el postre. Nos trajeron un plato con una vela del grueso de una O o un 0 (cero) cuando lo realizas con los dedos índice y pulgar; al lado, un helado de chongos zamoranos. Nos pidieron que prendiéramos la vela para después apagarla no sin antes decirnos que pensáramos en todo lo que debíamos dejar atrás, de olvidar los malos momentos, de dejar los malos recuerdos. Enseguida nos pidieron que volteáramos la vela y la ¡comiéramos!


Se trató de una vela de mousse de pan de muerto, tiramisú de café de olla, con una copita de vino Pet Nat rose, casa Veramendi. En verdad fue sorprendente la cena y más cuando cada plato fue maridado con una bebida especialmente seleccionada.


CENA AMORES

La tercera cena temática -y la última- fue de 10 tiempos. Una cocina de inspiración que llevó por nombre “Estrellas de la Catrina” para celebrar la dualidad de vida y muerte en la gastronomía.


Cabe señalar que este restaurante cuenta con un galardón de estrella Michelin y ofreció de primer tiempo, el de bienvenida, un amuse bouche (infladito de maíz y mousse de poblano), siguió un tamal colado de frijol, caldillo de tomate y pasilla con croqueta de cangrejo. Luego una tetela de maíz rellena de hongos, epazote y quesillo con Agar de tomatillo y salsa tatemada. De cuarto tiempo un chilpachole de tomate con almendra de pescado y chochoyotas; el quinto: abulón blanco, un ceviche mixto de abulón y almeja con tierra de chorizo de cocodrilo y aire de limón. Imagina una especie de burbuja en el plato, sólo me comí el aire.


Continuamos con: pork belly estilo pastor con mole negro y puré de pera; piña colada, nieve de coco, ruibarbo, tepache y aceite de limón; carne bolotina estilo Bocuse, jus con mezcal y semilla de mostaza, puré de frijol, Agar de apio, ensalada de papa y flor de zanahoria; postre inspirado en sabores de altar -hojaldre invertido con muselina de cempasúchil-, nieve de mandarina (deliciosa), mousse de calabaza, garapiñados y flores deshidratadas. Por último, café negro americano con brownie de camote.


La experiencia fue deliciosa y además nos llevaron a otros restaurantes, panaderías y cafecitos para que nos diéramos una idea de lo que es la gastronomía en Tecate.


El Ciclo es uno de ellos, y ahí ¡bebimos pan de muerto!, sí, una bebida deliciosa pues se esfuerzan por crear bebidas de autor. También comimos un omelet de lengua, de los mejores que he comido.


Foto: Susana Vega
Foto: Susana Vega

En Barajas Bakery, Michel Barajas nos explicó la forma de elaborar el pan de muerto, luego de señalar que su producto estrella son los roles de canela (clásicos, cookies, de manzana, frutos rojos, pistacho y camote). Tuvimos la oportunidad de rellenar un pan de muerto con una pasta de camote. El café que se ofrece es delicioso, de autoría.


BOCACHI CAFÉ Y CIELO DE TI

En Bocachi Café se disfruta de exquisita coctelería; los trabajadores juegan con los ingredientes para ofrecer bebidas que no se olvidan, auténticas. Además, se acompañó de un delicioso pan de muerto con ceniza de totomoxtle (las hojas secas del elote, de esas con las que se envuelven los tamales, se queman hasta hacerlas cenizas), lo que le da una apariencia negra a la corteza de pan. Este pan llamado “renacer” con relleno de crema pastelera de naranja, esencia de azar y canela. Se compaña de cocadas, duce de leche con nuez y una bebida a elegir: escogí “suspiro del más allá”.


También fuimos con Alma Sepúlveda apasionada de la repostería, con su “Cielo de Tí" taller de repostería, fundado en octubre de 2015, también colabora con cafeterías, restaurantes y eventos gastronómicos.


Uno de sus postres más aplaudidos son el cheescake de guayaba. Aunque en esta ocasión tuvimos la oportunidad de ayudar en la elaboración del pan de muerto, redondo, suave y cubierto de azúcar.


Alma explicó que la forma redonda representa el ciclo de la vida y la muerte; las tiras en forma de cruz simbolizan los huesos y las lágrimas; la esfera del centro representa el cráneo; y el aroma de azahar o anís evoca la pureza y el recuerdo.


En verdad fue sorprendente comer una vela; esperar en vano a que te sirvieran en un plato que permaneció vacío; degustar una burbuja de limón; desayunar a los pies de una montaña sagrada donde se respira tranquilidad y visitar una panadería que trabaja para crear dulzura día y noche ha sido una de las mejores experiencias que podrás disfrutar en Tecate, Baja California.

Comentarios


bottom of page