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Yucatán mira al turismo con nuevos ojos: datos, inversión y colaboración para construir el próximo capítulo del destino

Foto del escritor: Jaydee Turru
Jaydee Turru
2 sept
4 min de lectura

La Primera Sesión Ordinaria 2026 del Subcomité Técnico del Observatorio Turístico de Yucatán (Stoty) se convirtió así en un ejercicio de coordinación para revisar indicadores, proyectos y resultados, pero también para plantear una pregunta fundamental: ¿cómo convertir los datos que genera el turismo en mejores experiencias para quienes visitan el estado y en mejores oportunidades para quienes viven de esta actividad?


La respuesta pasa por algo que hoy resulta tan valioso como cualquier campaña publicitaria: información confiable.


Durante la reunión se analizaron los resultados del primer semestre de 2026, incluyendo el origen de los visitantes, su comportamiento y las características de su experiencia de viaje. Esta información permitirá identificar los mercados que mantienen una presencia sólida, aquellos que todavía tienen potencial de crecimiento y las oportunidades para diversificar la llegada de viajeros.


El Renacimiento Maya también se mide en números


Los resultados muestran que la actividad turística continúa teniendo un peso importante dentro de la dinámica económica de Yucatán.


Entre octubre de 2024 y junio de 2026, 82 proyectos de inversión representaron un monto de 11 mil 311 millones de pesos y generaron 14 mil 854 empleos directos e indirectos.


La derrama económica también confirma el dinamismo del sector. Durante el primer trimestre de 2026 alcanzó 5 mil 383 millones de pesos, un incremento de 27.9% frente a los 4 mil 210 millones registrados durante el mismo periodo de 2025.


Y hay otro indicador que habla de la creciente conectividad del estado. Entre enero y julio de 2026, el Puerto de Progreso recibió 107 cruceros y 336 mil 792 pasajeros, cifra 19.8% superior a los 281 mil 173 viajeros registrados en 94 embarcaciones durante el mismo periodo de 2025.


Mientras tanto, el Aeropuerto Internacional de Mérida acumuló en ese mismo periodo 2 millones 365 mil 56 pasajeros, entre llegadas y salidas, lo que representa un crecimiento de 6.9%.


Detrás de estas cifras hay algo más que estadísticas: hoteles llenos, restaurantes con mayor movimiento, operadores turísticos, transportistas, comercios y comunidades que participan de una cadena económica cada vez más amplia.



El viajero también está cambiando


Uno de los grandes desafíos para los destinos contemporáneos es dejar de pensar en el turista como una cifra porque detrás de cada llegada existe una persona con preferencias, expectativas, presupuesto, intereses y una manera particular de vivir el destino.


Por ello, conocer quién llega a Yucatán resulta fundamental. Actualmente, los principales mercados internacionales incluyen Estados Unidos y Canadá, además de mercados europeos y sudamericanos. En el ámbito nacional destacan visitantes provenientes de Ciudad de México, Quintana Roo, Nuevo León, Estado de México y Jalisco.


El reto ahora es utilizar esa información para hacer algo más sofisticado que simplemente mantener esos mercados: entenderlos, segmentarlos y descubrir cuáles pueden crecer.

Es decir, pasar de preguntar “¿cuántos turistas llegaron?” a preguntarse:


¿Qué quieren vivir? ¿Qué los hace quedarse? ¿Qué los hace regresar? ¿Qué experiencia recuerdan? ¿Y qué podemos mejorar?


La academia entra en escena


Uno de los aspectos más interesantes del trabajo del Observatorio es precisamente la incorporación del conocimiento académico a la toma de decisiones.

Actualmente se desarrolla el estudio Grado de Satisfacción del Turista en Yucatán 2026, en colaboración con la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).


El propósito es generar información que permita conocer con mayor profundidad la experiencia de los visitantes y detectar áreas de mejora porque en el turismo contemporáneo ya no basta con conseguir que alguien llegue. La verdadera competencia comienza cuando el visitante pisa el destino.


La calidad del servicio, la hospitalidad, la movilidad, la gastronomía, la oferta cultural, la infraestructura y hasta los pequeños detalles terminan construyendo la percepción que ese viajero se llevará a casa.



Del dato a la acción


El Observatorio también trabaja en proyectos como el Barómetro Turístico, que contempla una prueba piloto para monitorear el comportamiento hotelero en los Pueblos Mágicos de Espita, Maní y Tekax.


A esto se suma la actualización del Perfil del Turista en Yucatán y la integración de un Tablero de Indicadores Gastronómicos son herramientas que pueden parecer técnicas, pero que tienen una traducción muy concreta para el sector: saber dónde está la oportunidad antes de invertir.


  • Para un hotel, puede significar identificar una nueva temporada de demanda.

  • Para un restaurante, conocer mejor a su consumidor.

  • Para un operador, diseñar una experiencia más adecuada.

  • Para un municipio, entender qué necesita mejorar.


Y para el destino, construir campañas de promoción mucho más precisas.


Un destino que quiere crecer con inteligencia


La sesión, encabezada por Darío Flota Ocampo, presidente del Stoty y secretario de Fomento Turístico, reunió a representantes del sector público, privado, académico y organizaciones vinculadas con el turismo. La intención es mantener una agenda común y convertir las aportaciones de cada sector en acciones concretas.


En otras palabras, Yucatán parece entender que el turismo del futuro no se construirá solamente con campañas espectaculares o imágenes de cenotes, haciendas, playas y gastronomía —por atractivas que sean—.



Se construirá con información, coordinación, inversión y capacidad para entender al viajero y quizá ahí se encuentra uno de los grandes desafíos del llamado Renacimiento Maya: no solamente atraer más visitantes, sino conseguir que cada visitante encuentre una razón para quedarse un poco más, gastar mejor, conocer más territorio, recomendar el destino y, finalmente, regresar.


Porque en el turismo, como en la vida, crecer no siempre significa hacer más; muchas veces significa entender mejor lo que ya tenemos y Yucatán parece estar apostando precisamente por eso: convertir los datos en estrategia y la estrategia en experiencias capaces de hacer del destino un lugar cada vez más competitivo, sostenible y memorable.

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