Tlalpan celebra la vida y la memoria: nueve niveles del Mictlán convertirán su Centro en epicentro cultural del sur de la CDMX

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La memoria tiene sus propios caminos. Algunos se recorren entre flores de cempasúchil; otros, a través de relatos que sobreviven al tiempo, de música que convoca y de rituales que nos recuerdan que la muerte también forma parte de nuestra manera de comprender la vida.
En Tlalpan, esa memoria tomará forma con la Celebración de Vida y Muerte Tlalpan 2026, una propuesta cultural que busca convertir el Centro de la demarcación en un referente artístico del sur de la Ciudad de México, a través de una programación que reúne a creadores, artesanos, colectivos y comunidades.
Durante la presentación del programa, la alcaldesa Gaby Osorio destacó el propósito de fortalecer la vida cultural de Tlalpan y reconocer el talento de quienes, desde hace años, construyen su identidad.
“En Tlalpan tenemos una característica también, aquí hay mucho talento, viven aquí artistas, colectivos, colectivas que llevan muchos años poniendo en la mesa el fomento al arte en todas sus variantes”, expresó.
Un viaje simbólico al Mictlán

Uno de los principales atractivos será la representación artística de los nueve niveles del Mictlán, el inframundo de la cosmovisión mexica. A través de instalaciones creadas por colectivos culturales, los visitantes podrán aproximarse a los simbolismos, relatos y conocimientos vinculados con el tránsito entre la vida y la muerte.
El recorrido comenzará con una representación del tzompantli y continuará por espacios que recuperan distintos significados de esta cosmovisión. La intención, explicó la alcaldesa, es ir más allá de la contemplación estética y ofrecer una experiencia que invite a comprender el trasfondo cultural de estas representaciones.
La propuesta, concebida también como una experiencia pedagógica e inmersiva, permitirá acercarse a diferentes interpretaciones de la muerte desde las tradiciones prehispánicas y populares, de acuerdo con Rafael Pérez Laurrabaquio, director general de Derechos Culturales, Educativos, Ciencia y Tecnología.
Arte, leyendas y encuentros para compartir

Del 30 de octubre al 2 de noviembre, la cartelera principal ofrecerá danza, teatro, música, narraciones orales, recorridos de leyendas, proyecciones cinematográficas, exposiciones, espectáculos de lucha libre y actividades para las familias.
Plaza de la Constitución
Uno de los espacios centrales de la celebración, entre arquitectura histórica, encuentros y expresiones culturales.
Casa Frissac
Recinto participante de una programación que vincula patrimonio, arte y comunidad.
Plaza del Bolero
Un punto de encuentro dentro del circuito cultural de la celebración.
También participarán el Museo de Historia de Tlalpan y el Auditorio Javier Barros Sierra, sumando espacios a esta experiencia que busca acercar las expresiones artísticas a públicos de distintas edades.
En el programa colaboran agrupaciones como el Taller de Arte Contemporáneo y Hojarasca, además de otros colectivos locales. Durante la presentación estuvieron presentes la actriz y compositora Mara Escalante y Sergio Ricaño, director del Taller de Arte Contemporáneo, quienes resaltaron la importancia de abrir espacios a la creación y al encuentro con las tradiciones mexicanas.
Una celebración que florece desde sus comunidades

La fiesta no se limitará al Centro. Las actividades se extenderán a los 11 pueblos de Tlalpan, en coordinación con autoridades tradicionales, organizaciones y colectivos comunitarios, para preservar las expresiones particulares de cada localidad.
Otro símbolo de esta edición será el cempasúchil cultivado por productoras y productores de Topilejo y La Magdalena Petlacal, donde esta flor forma parte de una tradición agrícola transmitida entre generaciones.
Su presencia recuerda que detrás de cada pétalo también existe una historia de trabajo, conocimiento de la tierra y permanencia. La celebración reconocerá así no solamente a quienes crean las instalaciones y propuestas artísticas, sino también a quienes mantienen vivas las raíces productivas y culturales de la demarcación.
Ampliar la vida cultural de Tlalpan supone, además, una oportunidad para fortalecer el turismo de proximidad, invitar a recorrer sus recintos y comunidades, y descubrir el valor de un territorio que conserva múltiples relatos.
Con esta celebración, Tlalpan apuesta por una tradición que no se queda inmóvil frente al paso de los años: se transforma, encuentra nuevas voces y vuelve a reunir a las personas alrededor de aquello que permanece. Porque recordar a quienes se fueron también es una manera de celebrar lo que somos.




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