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LA GEOPOLÍTICA NO ES UNA AMENAZA: ES UNA OPORTUNIDAD PARA LA INDUSTRIA DE REUNIONES

Foto del escritor: Jaydee Turru
Jaydee Turru
hace 9 minutos
5 min de lectura

Querétaro, septiembre de 2026. — Hay momentos en los que una industria necesita detenerse para mirar el mundo desde otra perspectiva. Y eso fue precisamente lo que ocurrió durante el XXXII Congreso Nacional de la Industria de Reuniones (CNIR) Querétaro 2026, donde más de 800 líderes, empresarios y profesionales del sector se reunieron para analizar los grandes desafíos y oportunidades que enfrenta el turismo de reuniones.


Entre las voces que llevaron la conversación más allá de los salones de un centro de convenciones estuvo Eduardo Chaillo, Global General Manager para Latinoamérica de Maritz y profesional con una amplia trayectoria en el sector público y privado, quien anteriormente ocupó posiciones directivas en la Secretaría de Turismo, el Consejo de Promoción Turística de México y el Gobierno de Zacatecas.


Su conferencia, “La geopolítica de las reuniones: cómo los eventos están redibujando las relaciones entre países”, colocó sobre la mesa una realidad que ya no puede ignorarse: la geopolítica también se vive en los congresos, las convenciones, los viajes de incentivo y los grandes eventos internacionales.


CUANDO EL MUNDO CAMBIA, LOS EVENTOS TAMBIÉN


Una decisión política tomada a miles de kilómetros puede terminar afectando la elección de un destino para realizar un congreso.


Una crisis económica puede modificar presupuestos corporativos. Una tensión internacional puede cambiar rutas aéreas, políticas de viaje o percepción de seguridad. Una relación diplomática puede abrir —o cerrar— oportunidades para atraer asociaciones, empresas y encuentros internacionales.


La industria de reuniones, por lo tanto, no puede observar la geopolítica como un tema exclusivo de gobiernos, diplomáticos o analistas internacionales, también es parte de su negocio y quizá ahí está uno de los grandes mensajes que dejó Chaillo: no se trata de vivir pendientes de las amenazas, sino de aprender a leerlas para convertirlas en información estratégica porque cuando cambia el tablero, también aparecen nuevos espacios para jugar.


INFORMARSE PARA DECIDIR MEJOR



Para un sector cuyo principal producto es, precisamente, hacer que las personas se encuentren, conocer lo que sucede en el mundo resulta indispensable.


El profesional de reuniones necesita entender las noticias, los movimientos económicos, las relaciones entre países, las tendencias sociales y las nuevas dinámicas de movilidad pero también necesita algo más difícil: distinguir entre la realidad y la percepción.


México tiene una enorme responsabilidad en esta conversación. Fuera del país, muchas veces la información que circula sobre México puede estar concentrada en problemas, conflictos o acontecimientos negativos y cuando un organizador internacional evalúa dónde realizar un congreso, la percepción del destino puede tener un peso considerable por eso, la industria debe contar también su propia historia no desde la propaganda sino desde los datos, las experiencias, la hospitalidad, la infraestructura, la conectividad, la capacidad profesional y aquello que México puede ofrecer al mundo.


Querétaro, por ejemplo, fue presentado durante el CNIR como un destino con conectividad, infraestructura, capacidad logística, patrimonio cultural y condiciones para recibir eventos de gran escala. El estado reporta además una importante actividad en materia de reuniones. El mensaje positivo no significa negar los problemas significa evitar que los problemas sean la única historia que el mundo conozca de México.


LA INDUSTRIA NECESITA HABLAR ENTRE SÍ


Otro de los grandes aprendizajes de esta conversación es la necesidad de fortalecer la comunicación dentro del propio gremio. Destinos, recintos, hoteles, aerolíneas, meeting planners, DMC, asociaciones, organismos públicos, proveedores y especialistas forman parte de una misma cadena.


Cuando cada actor trabaja aislado, una problemática puede multiplicarse, cuando comparten información, experiencias y soluciones, una dificultad puede convertirse en conocimiento colectivo.


La industria de reuniones necesita hablar más entre sí, compartir qué está funcionando. Qué mercados están creciendo. Qué destinos están encontrando nuevas oportunidades. Qué asociaciones están cambiando sus criterios para elegir sedes. Qué estrategias están ayudando a superar una crisis y, sobre todo, qué historias de éxito pueden replicarse.


El networking, entonces, deja de ser solamente una actividad social de los congresos y se convierte en una herramienta de inteligencia colectiva.


DE LA AMENAZA A LA OPORTUNIDAD



La frase que resume esta reflexión podría parecer sencilla, pero tiene enormes implicaciones: La geopolítica no necesariamente debe entenderse como una amenaza; también puede convertirse en un área de oportunidad para la industria de reuniones.


Los cambios en las relaciones internacionales pueden abrir nuevos mercados, las modificaciones en las rutas de conectividad pueden generar nuevas combinaciones de destinos, los movimientos económicos pueden impulsar sectores que antes tenían menor presencia, las nuevas alianzas entre países pueden favorecer intercambios empresariales, académicos, científicos y culturales y las crisis, aunque representan riesgos reales, también obligan a las organizaciones a desarrollar mayor capacidad de adaptación.


La pregunta deja de ser: “¿Qué está pasando en el mundo?” Y comienza a ser: “¿Qué significa lo que está pasando para nuestra industria y qué podemos hacer con ello?”


MÉXICO DEBE CONTAR SU PROPIA HISTORIA


En un escenario internacional saturado de información, la reputación de un destino no se construye únicamente con campañas publicitarias, se construye con experiencias, con profesionales preparados, con eventos exitosos, con testimonios, con infraestructura, con conectividad, con seguridad y certidumbre, con hospitalidad y, especialmente, con una industria capaz de hablar con una sola voz cuando se trata de mostrar sus fortalezas.


En este sentido, el turismo de reuniones tiene una ventaja extraordinaria: cada congreso es también una oportunidad para que México sea conocido de primera mano. Un participante llega por negocios y puede descubrir gastronomía, cultura, patrimonio, naturaleza y hospitalidad. Una asociación llega para celebrar una reunión y encuentra posibilidades para futuras ediciones. Un empresario conoce proveedores y genera nuevas relaciones. Un visitante regresa a su país convertido, también, en narrador de su experiencia por eso, los eventos pueden funcionar como verdaderos puentes entre países.


REUNIRSE TAMBIÉN ES HACER GEOPOLÍTICA



Quizá la reflexión más poderosa de la conferencia de Eduardo Chaillo está precisamente ahí. Un congreso no es únicamente una agenda de conferencias. Una convención no termina cuando se apagan las luces del escenario. Una reunión puede generar negocios, conocimiento, cooperación, diplomacia, intercambio cultural y nuevas relaciones pero reunirse es construir puentes y en un mundo marcado por cambios económicos, sociales y geopolíticos, esos puentes adquieren un valor todavía mayor.


El reto para la industria mexicana no consiste en permanecer al margen de lo que sucede en el mundo, sino en entenderlo, anticiparlo, comunicarlo y utilizar ese conocimiento para construir nuevas oportunidades.


El CNIR 2026, celebrado del 9 al 12 de septiembre en Querétaro, colocó precisamente estos temas dentro de una agenda más amplia de innovación, profesionalización, tecnología, sostenibilidad y crecimiento de la industria.

Porque al final, en una industria que vive de conectar personas, destinos y organizaciones, entender el mundo es también aprender a encontrar nuevos caminos para encontrarnos.

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