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Destruir para Construir: cuando una botella deja de ser residuo y vuelve a convertirse en futuro

  • Foto del escritor: Jaydee Turru
    Jaydee Turru
  • hace 1 día
  • 3 min de lectura

CANIRAC Guanajuato impulsa una iniciativa que une prevención, protección al consumidor y economía circular para transformar la manera en que la industria restaurantera dispone de sus envases de vidrio.


Hay objetos que parecen terminar su historia cuando dejan de cumplir su función. Una botella vacía podría ser uno de ellos. Sin embargo, en Guanajuato comienza a tomar fuerza una propuesta que plantea exactamente lo contrario: destruir para construir.


Con esta visión, CANIRAC Guanajuato presentó “Destruir para Construir”, una iniciativa que busca fortalecer el manejo responsable, la recuperación y el reciclaje formal de las botellas de vidrio utilizadas en establecimientos de alimentos y bebidas, vinculando sustentabilidad, prevención y protección del consumidor.


La propuesta parte de una idea sencilla, pero poderosa: la responsabilidad no termina cuando se descorcha una botella. Comienza desde la adquisición de productos a través de proveedores y canales formales, continúa con la identificación de elementos que permitan verificar su legalidad y concluye con una disposición adecuada de los envases.


Del restaurante a una nueva vida


El proyecto incorpora a Novoglass, iniciativa desarrollada por FISAC y O-I desde 2009 para promover la recuperación y el reciclaje formal de envases de vidrio.

El objetivo va más allá de recoger botellas. Se trata de evitar que los envases vacíos puedan ser reutilizados indebidamente y, al mismo tiempo, reincorporar el vidrio a una cadena productiva en la que puede volver a convertirse en materia prima.


Las botellas recuperadas pasan por procesos de clasificación, separación, limpieza y trituración hasta transformarse en cullet, pequeños fragmentos de vidrio que pueden incorporarse nuevamente a la fabricación de nuevos envases.


Y aquí aparece una de las grandes virtudes del vidrio: puede reciclarse repetidamente sin perder su calidad ni su pureza. Lo que alguna vez fue una botella puede regresar a la industria como parte de una nueva botella, reduciendo el consumo de materias primas vírgenes y manteniendo el material dentro de la economía circular.


Prevenir también es proteger


Para CANIRAC Guanajuato, la iniciativa representa una oportunidad para llevar las buenas prácticas de la industria a una nueva escala.

Maribel de la Rocha Quintero, presidenta estatal de CANIRAC Guanajuato, subrayó que la prevención debe entenderse como una responsabilidad que atraviesa toda la cadena: comprar responsablemente, verificar la legalidad de los productos y garantizar que los envases tengan un destino adecuado al finalizar su ciclo de uso.


Esta última parte adquiere especial relevancia cuando se habla de botellas de bebidas con contenido alcohólico. Su recuperación formal contribuye a reducir el riesgo de que los envases sean utilizados para prácticas indebidas como el relleno o la adulteración.


Así, el reciclaje deja de ser solamente una conversación ambiental y se convierte también en una herramienta de protección al consumidor.


Guanajuato: una industria con capacidad para transformar


El alcance potencial es enorme. En Guanajuato existen más de 16,500 establecimientos de alimentos y bebidas que podrían incorporarse a este tipo de prácticas.


La iniciativa busca ir más allá de los establecimientos afiliados a CANIRAC y convocar a toda la industria restaurantera del estado, generando una cultura compartida de responsabilidad.

Porque cuando un restaurante decide separar y entregar correctamente sus envases, cuando un proveedor participa en una cadena formal y cuando un consumidor entiende qué sucede después de consumir un producto, se construye algo mucho más grande que un programa de reciclaje: se construye una nueva manera de relacionarnos con lo que consumimos y desechamos.


Destruir para construir


La frase que da nombre a esta iniciativa encierra una paradoja que vale la pena mirar con atención. Destruir una botella significa, en realidad, darle la oportunidad de comenzar otra vida.


La botella deja de ser un residuo y se convierte nuevamente en recurso. En palabras de Enrique Escandón Valencia, Tesorero Nacional de CANIRAC, una botella que termina correctamente su ciclo puede volver a convertirse en materia prima. Esa es, justamente, la esencia de la economía circular: aprovechar mejor los recursos, disminuir el impacto ambiental y generar valor a partir de aquello que antes simplemente desechábamos. “Destruir para Construir” propone algo más que reciclar vidrio, propone cerrar el círculo.


Y en un momento en el que el turismo, la gastronomía y la hospitalidad están llamados a ser cada vez más responsables con sus territorios, iniciativas como ésta recuerdan que la sustentabilidad también se construye detrás de una barra, en la cocina, en un restaurante y en cada decisión que tomamos después de disfrutar una experiencia porque cuidar al consumidor también significa cuidar el entorno y porque, a veces, para construir un futuro distinto, primero hay que saber qué debemos destruir… y cómo convertirlo nuevamente en vida.

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