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Cuando los juguetes cuentan la historia de México: Mayra René presenta su libro sobre la memoria lúdica del país

  • Foto del escritor: Gris Cruz
    Gris Cruz
  • hace 13 horas
  • 3 Min. de lectura

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Monterrey, Nuevo León. En una sala llena —pequeña en espacio, pero grande en entusiasmo— se presentó el libro “Juguetes tradicionales y contemporáneos en la cultura popular mexicana”, de la investigadora y artista Mayra Liliana López Menchaca, mejor conocida como Mayra René.


Más que una simple presentación editorial, la charla terminó convirtiéndose en un viaje colectivo hacia la infancia, hacia esos objetos pequeños que alguna vez hicieron girar el mundo: trompos zumbando en el patio, canicas chocando en la tierra, muñecas de cartón mirando desde una repisa o luchadores de plástico listos para la batalla.


Desde el inicio, el periodista Luciano Campos —encargado de comentar la obra— marcó el tono del encuentro: el libro no es solo un catálogo de juguetes, sino una puerta hacia la memoria cultural del país.


“Vamos a hablar de juguetes tradicionales mexicanos, instrumentos lúdicos para nuestra felicidad”, dijo antes de lanzar un “torito” al público:

¿Alguien sabe de dónde viene la lotería mexicana?


La respuesta, como revela el libro, viaja hasta Italia en el siglo XV, donde surgió como Lotto. Llegó a México durante la Guerra de Independencia y en 1887 fue rediseñada por el empresario francés Clemente Jacques, quien incorporó imágenes profundamente ligadas a la identidad mexicana.


Esa es precisamente la esencia del libro: demostrar que los juguetes también tienen historia, genealogía y transformaciones culturales.

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Jugar también es memoria

A lo largo de la presentación, Mayra explicó que el proyecto nació de una inquietud clara: documentar aquello que muchas veces se da por sentado.


Su investigación —realizada durante año y medio gracias al programa PACMyC— explora tanto los juguetes tradicionales como las nuevas formas del llamado Art Toy, piezas contemporáneas creadas por artistas que usan el juguete como medio narrativo.


Pero el libro también rescata historias fascinantes del pasado. Una de ellas es la del señor Mario González, creador en los años cincuenta de los primeros muñecos luchadores inspirados en figuras como El Santo, Blue Demon y Cavernario Galindo.


Lo que empezó como pequeñas figuras talladas en madera terminó convirtiéndose en uno de los íconos de la juguetería popular mexicana.


Con el tiempo, el fenómeno creció tanto que aparecieron talleres clandestinos produciendo versiones no autorizadas —los famosos bootlegs— que hoy incluso se han convertido en piezas de colección.


“Curiosamente hay gente que colecciona estos muñecos de baja calidad y pueden llegar a costar bastante dinero”, explicó la autora durante una entrevista posterior a la presentación.


Del trompo al universo digital

Entre anécdotas y recuerdos compartidos por el público, el libro plantea una reflexión inevitable:

los juguetes han cambiado junto con la manera en que jugamos.


Hoy los niños crecen rodeados de tablets, celulares, videojuegos y mundos digitales como Minecraft o Roblox. Frente a ese escenario, un valero o un trompo parecen reliquias de otro tiempo.


Sin embargo, Mayra defiende la vigencia del juguete físico porque jugar con las manos —explica— activa procesos cognitivos, coordinación corporal y creatividad. Pero también activa algo más profundo: las zonas de la felicidad.


“En muchos casos depende de los padres enseñarles nuevamente a los niños a jugar con estos objetos”, comenta.


Comunidades que aún fabrican juguetes

La investigación también llevó a Mayra a recorrer lugares donde la tradición todavía respira.


Uno de ellos es General Terán y especialmente el municipio de Hualahuises, Nuevo León, donde aún sobreviven algunos talleres que producen trompos, yoyos y valeros de madera.


Allí, generaciones de artesanos aprendieron a usar tornos fabricados con motores reciclados de refrigeradores, dando origen a una pequeña industria local que durante décadas abasteció de juguetes a toda la región.


Hoy quedan apenas unos cuantos talleres, pero continúan defendiendo el oficio con un compromiso especial: trabajar únicamente con madera recuperada o proveniente de podas, evitando la tala de árboles.


Muñecas frágiles y memorias eternas

Otro capítulo entrañable del libro aborda las famosas muñecas de “sololoy”, nombre popular derivado de celuloide. Estas muñecas, extremadamente frágiles —capaces de deshacerse con el agua— eran objetos de lujo en su época, generalmente reservados para niñas de familias acomodadas.


Su popularidad inspiró versiones mexicanas hechas con cartonería, como las muñecas Lupita, que terminaron convirtiéndose en un símbolo del ingenio artesanal del país.


Un libro para volver a jugar

Más que nostalgia, “Juguetes tradicionales y contemporáneos en la cultura popular mexicana” propone mirar el juguete como una pieza cultural: un objeto que revela historia, creatividad, comercio, identidad y transformación social.


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El libro también incluye códigos QR que llevan a entrevistas con artesanos, artistas y creadores, ampliando la experiencia del lector hacia el mundo digital.


En palabras de Mayira, el objetivo es simple pero poderoso: que las nuevas generaciones descubran que hay mucha vida más allá de las pantallas y que, quizás, al abrir estas páginas, alguien recuerde cómo era ese instante preciso en que el trompo comenzaba a girar…

y por un momento el mundo entero parecía girar con él.


Consulta la breve entrevista

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