top of page

Santa Sabrina: el regreso de una banda que convirtió el rock en experiencia espiritual

  • Foto del escritor: Gris Cruz
    Gris Cruz
  • hace 34 minutos
  • 2 Min. de lectura

Imagen proporcionada por: Fabien Castro

Monterrey, Nuevo León. Santa Sabina nunca fue una banda fácil de clasificar y quizá ahí reside su permanencia.


En los años noventa, cuando el rock mexicano comenzaba a consolidar su identidad pública, el grupo encabezado por Rita Guerrero decidió caminar en dirección contraria: menos fórmula, más búsqueda; menos industria, más creación. El resultado fue una propuesta que integró literatura, performance, filosofía y exploración sonora en un mismo universo artístico.


Para quienes crecieron lejos del epicentro cultural del país, descubrirlos fue casi un acto arqueológico. La música circulaba lentamente: cassettes duplicados, revistas especializadas que llegaban de repente para ser leídas una y otra vez intentando entender qué era aquello tan distinto que estaba ocurriendo dentro del underground nacional.


Santa Sabina no aspiraba al mainstream. Su apuesta era otra: construir significado. Mientras el rock buscaba volumen, ellos buscaban ritual.


En una breve pero muy informativa entrevista, Poncho Figueroa reflexiona sobre cómo el estudio de filosofías ancestrales transformó su percepción artística, privilegiando la experiencia viva sobre la teoría. Para la banda, cada interpretación cambia porque cada día cambia quien la ejecuta. Ninguna canción se toca igual dos veces, incluso después de casi cuatro décadas.


Por su parte, Patricio Iglesias habla de la música como catarsis colectiva. La conexión entre bajo y batería —ese pulso orgánico que caracteriza a Santa Sabina— sigue siendo el eje emocional donde ocurre la magia escénica.


En tiempos donde la música se consume en fragmentos de segundos, la agrupación propone lo contrario: lentitud, presencia y escucha profunda. No se trata de nostalgia, sino de recuperar el acto humano dentro del arte.


La nueva etapa del proyecto suma una voz proveniente del teatro, reforzando el vínculo original entre dramaturgia y música que siempre distinguió a la banda. No es reemplazo —porque Rita Guerrero permanece irrepetible— sino continuidad desde el respeto y la conciencia histórica a través de la presencia de Tania Melo.

Imagen proporcionada por: Fabien Castro

La Santa Sabina regresa así como un puente entre generaciones: quienes los descubrieron en la oscuridad del underground y quienes hoy buscan experiencias musicales más honestas.


Tras su próximo paso por el Vive Latino el 14 y 15 de marzo, la banda llegará a Monterrey para una presentación que promete convertirse en un encuentro profundamente emocional:


📍 Foro Corona, Monterrey

🗓 20 de marzo


Más que un concierto, será una ceremonia sonora donde el pasado y el presente tendrán la oportunidad de dialogar frente a un público que nunca ha dejado de escuchar.



Comentarios


bottom of page