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30 años después, Lörihen sigue de pie: Emiliano Obregón habla de música, memoria y futuro

  • Foto del escritor: Gris Cruz
    Gris Cruz
  • hace 5 horas
  • 4 min de lectura

Imagen proporcionada por la banda

Monterrey, Nuevo León. La banda argentina prepara su regreso a México mientras celebra tres décadas de trayectoria


Lörihen es una banda fundada en Buenos Aires en 1996, la agrupación argentina llega a sus tres décadas de historia con una certeza: para mantenerse vigente no ha sido necesario permanecer inmóvil.


Emiliano Obregón, fundador de la banda, lo sabe bien. Tenía apenas 14 o 15 años cuando comenzó a escribir algunas de las canciones que, años después, terminarían formando parte de Utopía, el primer álbum de Lörihen.


“Era ayer que arrancamos a ensayar siendo chicos”, recuerda.

Pero ese “ayer” ya suma 30 años y durante ese tiempo, Lörihen pasó por diferentes etapas del heavy y el power metal, incorporó elementos de hard rock y desarrolló una propuesta marcada por las melodías. La transformación sonora, explica Obregón, no fue resultado de una estrategia previamente diseñada, sobre todo porque las personas cambian, las experiencias se acumulan y las canciones terminan reflejando ese recorrido.


De Utopía a una nueva identidad

El primer disco de Lörihen apareció en el año 2000, aunque buena parte de las composiciones habían sido creadas varios años antes.

Aquellas canciones pertenecían a un Emiliano adolescente. Los trabajos posteriores, inevitablemente, pertenecieron a alguien diferente.

“Las decisiones que uno toma a los 20 no son las mismas que uno toma a los 50”, explica.

Por eso, mirar la discografía de Lörihen es también observar el crecimiento de sus integrantes.

Uno de los cambios más importantes llegó con la salida de Javier Barroso, cantante que permaneció ocho años en la agrupación. Su partida coincidió con una etapa de redefinición artística que desembocó en Bajo la Cruz. La llegada de Lucas marcó un nuevo comienzo y, según Obregón, obligó a la banda a “resetearse” y reinventarse.

El resultado fue un disco que abordó temas relacionados con la religión, la fe, las guerras y los conflictos que pueden surgir alrededor de las creencias y una vez más, la música funcionó como una forma de interpretar el mundo.

Imagen proporcionada por la banda

Cuando el arte se convierte en memoria.

La conversación con Obregón inevitablemente trasciende el metal.

El músico habla de la Argentina de los años setenta, de las dictaduras latinoamericanas, de las generaciones que encontraron en el arte una forma de expresión y de las bandas que abrieron camino para el heavy metal de los años noventa.

V8, Hermética, Rata Blanca y Logos aparecen como referentes de una escena que, más allá de los géneros, representó una manera de canalizar inquietudes sociales.

Obregón cree que el arte tiene una capacidad particular para despertar preguntas y es ahí aparece una de sus referencias personales más poderosas: Guernica, de Pablo Picasso.

Después de contemplar la obra en Madrid, el músico conserva en su casa una réplica. Para él, representa la capacidad que tiene una creación artística de condensar una época, una tragedia y una reflexión que puede permanecer vigente durante generaciones.

En tiempos de redes sociales, algoritmos y contenidos de consumo inmediato, esa capacidad de permanecer cobra todavía mayor relevancia.

Imagen proporcionada por la banda

¿Qué ganó el metal con la era digital?

Mucho, pero también perdió algo.

La respuesta de Obregón es contundente: internet le dio al metal una velocidad de difusión que antes era imposible. Una banda puede publicar una canción y hacerla llegar a cualquier rincón del planeta casi de inmediato.

Lo que se debilitó, en su opinión, fue la paciencia.

La tecnología permite crear, publicar y consumir a una velocidad vertiginosa. Pero esa misma velocidad puede dificultar la construcción de proyectos de largo plazo y Lörihen es, precisamente, un ejemplo contrario.


México: una historia que comenzó con un disco

Antes de recorrer México con sus instrumentos, Lörihen ya tenía una conexión con el país.

Utopía fue editado en México en el año 2000, junto con Argentina y España. Los siguientes álbumes también llegaron al mercado mexicano.

La banda tardó algunos años en poder viajar, pero cuando finalmente lo hizo encontró un público dispuesto a recibirla.

Desde entonces, Lörihen ha recorrido buena parte del territorio nacional.

Puebla, Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Chihuahua, Ciudad Juárez y Torreón forman parte de esa historia.

Uno de los primeros recorridos alcanzó cerca de 9,000 kilómetros en menos de dos semanas y para Emiliano, esas giras tienen un significado que va mucho más allá de la música porque también se trata de conocer las ciudades, entender su historia y acercarse a la identidad de los lugares que visita.

México, en particular, le despierta una curiosidad especial. Incluso relaciona su propio nombre con Emiliano Zapata y reconoce su interés por conocer más profundamente el sur del país y los lugares vinculados con la historia del revolucionario.


El regreso

En 2026, Lörihen vuelve a México como parte de la celebración de sus 30 años.

La gira contempla presentaciones en Ciudad de México, Querétaro, Guadalajara y Chihuahua, además de una agenda que vuelve a colocar a la banda en contacto directo con el público mexicano.

Imagen proporcionada por la banda

Después de tres décadas, la pregunta sobre el futuro parece inevitable.

¿Qué debe cambiar una banda para seguir existiendo y qué debe permanecer intacto?

En el caso de Lorien, la respuesta parece estar en el equilibrio.

Cambiar lo suficiente para no quedarse atrapados en el pasado.

Conservar lo suficiente para que, cuando suene una nueva canción, todavía podamos reconocer a la banda que comenzó a ensayar siendo adolescente en Buenos Aires.

Treinta años después, Emiliano Obregón continúa frente al amplificador y Lörihen continúa escribiendo su siguiente capítulo.


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