Jenny Bombo rompe el silencio y habla del futuro de Las Ultrasónicas
- Gris Cruz

- hace 12 horas
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Imagen por sesiones de @reactor105Foto @elpekobebe
Monterrey, Nuevo León. Hablar de Las Ultrasónicas es hablar de una banda que llegó al rock mexicano para romperlo todo. Desde mediados de los 90, el proyecto encabezado por Jenny Bombo construyó una identidad incómoda para la industria, pero completamente liberadora para toda una generación de mujeres dentro de la música alternativa.
Garage punk, ruido, ironía, sexualidad, humor negro y una actitud absolutamente valegorro terminaron convirtiendo a Las Ultrasónicas en una pieza fundamental del underground latinoamericano. Mientras muchas bandas femeninas todavía eran empujadas a ciertos moldes, ellas simplemente decidieron hacer lo que querían.
Y quizá ahí estuvo siempre la clave.
Mucho antes del escándalo, existía la música
Durante la charla, Jenny no evade los temas difíciles. Sí habla de las recientes diferencias internas dentro de la banda, de las fracturas emocionales que implica sostener un proyecto durante casi tres décadas y de lo complejo que puede ser sobrevivir dentro de una escena independiente. Pero lejos del escándalo, la conversación toma otro rumbo: entender quién es la mujer detrás de una de las bandas más irreverentes del rock mexicano.
Antes de convertirse en Jenny Bombo, era una niña criada entre vinilos, rock and roll y referencias musicales heredadas por su familia. Su padre, integrante de La Tropa Loca, terminó alimentando una conexión con la música que más tarde se volvería inevitable.
“Siempre fui muy apoyada”, recuerda. “Sí querían que estudiara otra cosa… pero yo sabía que esto era lo mío”.
Ese salto al vacío terminó convirtiéndose en historia.
Las Ultrasónicas nunca buscaron encajar
Porque Las Ultrasónicas jamás intentaron pertenecer a una sola etiqueta. Mientras la industria quería acomodarlas entre punk, surf o garage, ellas seguían escribiendo canciones sobre caos, relaciones tóxicas, fiestas y experiencias reales.
“Todo era muy natural”, explica Jenny. “Nunca pensamos que estábamos rompiendo reglas. Sólo nos divertíamos”.
Esa honestidad fue justamente lo que conectó con el público.
Años después, canciones como “El monstruo verde” siguen funcionando como pequeños himnos generacionales y lo más interesante es que ahora ya no pertenecen solamente a quienes crecieron con ellas en los 90.
La nueva generación también encontró a Las Ultrasónicas
Jenny admite que uno de los momentos más emocionantes de los conciertos recientes ha sido ver adolescentes cantando las canciones junto a mujeres que llevan décadas siguiendo a la banda.
“Antes había dos o tres chicas en el público. Ahora la mayoría son mujeres”, dice entre emoción y sorpresa.
Y quizá ahí está una de las mayores victorias del grupo: haber abierto espacios que antes prácticamente no existían para las mujeres dentro del rock alternativo mexicano.
Seguir haciendo rock sin seguir tendencias
La conversación también deja ver una postura muy clara sobre independencia creativa. Aunque trabajaron con sellos importantes como Sony, Las Ultrasónicas siempre defendieron hacer música bajo sus propias reglas.
“Firmábamos, pero dejando claro que teníamos libertad creativa”, cuenta.
Y esa filosofía sigue intacta.
En tiempos donde las canciones parecen durar apenas segundos en redes sociales, Jenny insiste en mantenerse fiel a la esencia de la banda.
“No queremos seguir modas. Si no, ya estaríamos haciendo reggaetón o cumbia”, lanza entre risas.
El futuro todavía suena fuerte
Más allá de cualquier polémica reciente, la sensación que deja la conversación es otra: Las Ultrasónicas siguen siendo una banda profundamente viva.
Con nuevas integrantes, música en camino y la intención de regresar a España —país que ayudó a impulsar sus primeros discos— Jenny deja claro que el proyecto todavía tiene mucho por decir.
“Esto no se acaba hasta que se acaba”.
Y escuchándola hablar, queda claro que el corazón de Las Ultrasónicas sigue sonando exactamente igual de fuerte que hace casi 30 años.


















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