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FITUR 2026: entre el escaparate y la narrativa

  • Foto del escritor: Jaydee Turru
    Jaydee Turru
  • hace 6 días
  • 2 Min. de lectura
Foto: cortesía FITUR
Foto: cortesía FITUR

FITUR ya no es noticia por existir. Es noticia por lo que decide contar… y por lo que decide callar.


La edición 2026 de la Feria Internacional de Turismo confirma algo que desde hace tiempo se percibe en los pasillos, los stands y las conversaciones fuera de agenda: FITUR dejó de ser únicamente un gran escaparate de destinos para convertirse en un territorio donde se disputan narrativas, relevancia y visión de futuro.


Hoy, estar en FITUR no garantiza visibilidad. Lo que marca la diferencia es tener algo que decir. Durante años, la feria fue sinónimo de presencia institucional, de metros cuadrados, de inauguraciones y fotografías oficiales. Pero el viajero cambió, el turismo cambió y la industria —aunque a veces con resistencia— empieza a entenderlo.


En FITUR 2026, los destinos que realmente destacaron fueron aquellos capaces de articular un relato: identidad, comunidad, experiencia y propósito.


Desde la mirada editorial, el reto es claro. Ya no basta con cubrir stands ni reproducir comunicados. El periodismo turístico que importa hoy es el que interpreta, el que filtra el ruido, el que convierte la agenda institucional en historias que conectan con personas reales. La cobertura relevante no está en quién llegó, sino en por qué llegó y para qué.


FITUR es, cada vez más, un campo de batalla simbólico. Entre el volumen y la intención. Entre la promoción automática y la construcción de sentido. Entre el turismo como industria y el turismo como experiencia cultural, social y económica.


Pero también hay preguntas incómodas que la feria debe empezar a mirarse de frente si quiere seguir siendo relevante en los próximos años.


Foto: cortesía FITUR
Foto: cortesía FITUR

¿Necesita FITUR crecer en tamaño o en profundidad? ¿Habla lo suficiente del impacto real del turismo en los territorios? ¿Escucha al viajero contemporáneo o sigue hablándose a sí misma como industria?


El futuro de FITUR no está en más stands ni en más cifras récord, sino en una curaduría más inteligente de contenidos, en espacios de conversación auténtica, en asumir temas complejos como la sostenibilidad real, la saturación turística, la ética del viaje o el papel de las comunidades locales.


Hace falta menos discurso y más acción. Menos espectáculo y más sustancia. La feria también enfrenta un desafío digital evidente: integrar mejor la tecnología para generar encuentros útiles, citas estratégicas y conexiones reales antes, durante y después del evento. FITUR no puede ser solo una semana intensa; debe convertirse en una plataforma de valor continuo.


Foto: cortesía FITUR
Foto: cortesía FITUR

Y, sobre todo, necesita colocar al viajero en el centro. No como slogan, sino como eje real. Las nuevas generaciones viajan distinto, consumen distinto y eligen destinos que se alinean con sus valores. Ignorar eso es quedar fuera del mapa.


FITUR 2026 sigue siendo necesaria. Pero ya no es automática. Hoy, quien llega sin narrativa, sin estrategia y sin propósito, se diluye entre la multitud. El verdadero lujo —para destinos, marcas y proyectos— ya no es estar, sino significar algo. Veamos si se modifica algo para 2027 con Puerto Rico como socio estratégico.


Porque al final, el turismo no se trata solo de lugares, sino de historias. Y FITUR, si quiere seguir marcando el pulso de la industria, tendrá que decidir qué historias está dispuesta a contar… y cuáles está dispuesta a transformar.

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