Festival de Cine Latinoamericano: 18 años de identidad, diálogo y nuevas miradas en Nuevo León
- Gris Cruz
- hace 1 día
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Imagen compartida por Vicente Guerrero
Monterrey, Nuevo León. La Cineteca Nuevo León volvió a convertirse en punto de encuentro para celebrar la edición 18 del Festival de Cine Latinoamericano, un proyecto que no solo resiste, sino que se consolida como uno de los encuentros cinematográficos más importantes del estado ante la incertidumbre que atraviesan otros festivales en el país.
En rueda de prensa, representantes de Conarte, la Universidad Autónoma de Nuevo León, Ternium y el equipo curatorial destacaron la continuidad y el crecimiento del festival, que este año presenta nueve películas de México, Brasil, Perú y Argentina, con una presencia histórica de producciones mexicanas.
Ricardo Marcos, desde Conarte, subrayó la relevancia de mantener una política cultural sólida que permita sostener espacios dedicados al cine de autor y al cine de arte, mientras que el doctor José Javier Villarreal, secretario de Cultura y Extensión de la UANL, enfatizó la alianza con la universidad como una apuesta por la formación integral de los estudiantes. El cine, dijo, no solo proyecta historias: amplía horizontes y construye pensamiento crítico.
Por su parte, Allyson Treviño, representante de Ternium, recordó que en 18 años el festival ha reunido a más de 100 mil personas y proyectado más de 200 películas latinoamericanas, fortaleciendo un espacio de identidad y reconocimiento cultural.
Damián Cano, coordinador artístico, explicó que esta edición busca consolidar una estrategia clara: acercar el festival a públicos jóvenes sin perder la esencia del cine de autor. “Queremos que el festival sea más cercano, más abierto, menos solemne y más vivo”, señaló.
Durante la sesión de preguntas, lancé una inquietud que partía de la memoria reciente del festival: El año pasado hubo un hilo conductor muy claro al visibilizar a personas con sordera, no sólo desde la representación, sino desde la conciencia social. ¿Cuál es el eje temático que articula esta edición y qué conversaciones urgentes busca abrir ahora el festival?
La respuesta fue honesta: este año no existe un eje temático tan delimitado como en la edición anterior. El festival depende de la “cosecha” cinematográfica anual y de la escucha activa al público. Sin embargo, emergen líneas claras: juventud, identidad, migración, discapacidad, familia y pertenencia.
Películas como Déjame estar contigo abordan el tema migratorio; otras exploran la ceguera desde la comedia y el drama; mientras que Runa Simi reflexiona sobre lengua, identidad y resistencia cultural. El diálogo, más que un eje rígido, parece ser la columna vertebral.
El festival apuesta por descentralizarse: llevar cine a preparatorias y facultades, activar conversaciones después de cada función y convertir la experiencia cinematográfica en un acto colectivo.
Más que un tema único, esta edición parece articularse alrededor de una pregunta mayor:
¿cómo nos vemos hoy como latinoamericanos y qué urgencias nos atraviesan?
Del 27 de febrero al 1 de marzo, el cine vuelve a ser punto de encuentro.













