En septiembre California brinda fuera de las reglas

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¿Y si el vino no necesitara una ocasión especial? ¿Y si pudiera acompañar una pizza, unas empanadas, unas palomitas de maíz o incluso una aventura entre viñedos?
Esa es precisamente la invitación que California hace este septiembre con el Mes del Vino de California, una celebración reconocida oficialmente por la Legislatura del Estado y que este año abraza el concepto “Pour Outside the Lines”: servir, descubrir y disfrutar el vino fuera de las reglas tradicionales.
Porque quizá una de las mejores maneras de conocer un destino es hacerlo a través de sus sabores. Y California, con la diversidad de sus regiones vitivinícolas, demuestra que una copa puede ser mucho más que una degustación: puede convertirse en el comienzo de una historia de viaje.

El vino también es parte de la vida cotidiana
Durante mucho tiempo, hablar de vino parecía implicar reglas: qué copa utilizar, qué temperatura, qué platillo, qué ocasión. California propone otra conversación.
La filosofía de “Pour Outside the Lines” invita a elegir desde el gusto personal y a descubrir que no existe una combinación única ni una manera correcta de disfrutar una botella.
En Petaluma, por ejemplo, Keller Estate celebra las raíces mexicanas de su familia fundadora con una experiencia que combina vino y empanadas. La propuesta forma parte de su Experiencia Terroir, que permite recorrer la bodega, la cava y los paisajes de la propiedad.
En St. Helena, The Prisoner Wine Company lleva la degustación hacia otro territorio con una experiencia nocturna que combina cinco vinos de producción limitada con dim sum durante algunos viernes de septiembre.
Y en Healdsburg, Alexander Valley Vineyards demuestra que incluso unas galletas pueden convertirse en compañeras de una degustación al proponer maridajes con Chardonnay, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon y Zinfandel.
La misma ciudad suma otra combinación poco convencional: J Vineyards & Winery, donde el spritz Cuvée 20 y otros vinos se acompañan con palomitas de maíz calientes preparadas en el lugar.
Porque cuando se eliminan las reglas, aparece algo mucho más interesante: la posibilidad de descubrir.

Septiembre, tiempo de vendimia
Hay otra razón para viajar a las regiones vinícolas de California durante septiembre: la vendimia.
Los viñedos se transforman. Las bodegas se llenan de actividad y algunos espacios abren sus puertas para mostrar al visitante aquello que normalmente permanece detrás de escena.
Es el momento de acercarse a las personas, conocer la tierra y observar los procesos que comienzan mucho antes de que una botella llegue a una mesa. La vendimia convierte al paisaje en protagonista y al viajero, en testigo.
Cuando el vino se convierte en aventura
Pero California tampoco se conforma con la clásica imagen de una copa frente a un viñedo.
Aquí el vino puede ser el punto de encuentro entre gastronomía, arte, naturaleza, bienestar y aventura.
En Santa Margarita Ranch, hogar de Ancient Peaks Winery, la experiencia comienza literalmente en las alturas: seis tirolesas permiten sobrevolar los viñedos antes de llegar a la sala de degustación para almorzar y probar los vinos de la propiedad. ¿Te imaginas?
También existen recorridos para observar la vida silvestre y recolectar alimentos silvestres. En Sonoma, Bartholomew Estate propone algo completamente diferente: un baño de bosque guiado por un especialista certificado en terapia de naturaleza. Una práctica inspirada en el concepto japonés de shinrin-yoku que invita a conectar los cinco sentidos con la tierra y los viñedos antes de terminar con una degustación.
En Presqu’ile, los viajeros pueden recorrer a caballo una propiedad de 400 acres, contemplar los viñedos y las montañas de San Rafael y cerrar la experiencia con mezze y vino.
Y para quienes encuentran inspiración en el arte, The Donum Estate, en Carneros, convierte sus viñedos en una auténtica galería al aire libre, con un recorrido entre 70 esculturas monumentales de artistas reconocidos internacionalmente.

Para los que buscan emoción
El vino también puede tener una dosis de adrenalina. En Halter Ranch, en Paso Robles, un clásico Land Rover Defender se convierte en vehículo de exploración para recorrer los viñedos y las zonas más apartadas de una propiedad de 2,700 acres.
En Temecula, Bottaia Winery propone ponerse literalmente en los zapatos de un enólogo. Su experiencia permite trabajar con muestras de barrica, crear una mezcla propia, diseñar una etiqueta personalizada y llevarse a casa una creación que, además de vino, contiene el recuerdo de haber participado en el proceso.
Y en Lower Lake, Six Sigma Ranch & Winery se reúne vino, gastronomía y comunidad durante su Noche de Paella, celebrada el primer miércoles de cada mes con propuestas de chefs locales y vinos disponibles por copa o botella.
Viajar también es como disfrutar
“La mejor parte de las regiones vinícolas de California es que existen infinitas maneras de disfrutarlas”, señala Caroline Beteta, presidenta y directora ejecutiva de Visit California. Y quizá esa sea la esencia de esta celebración.
California no presenta el vino como un ritual rígido, sino como una puerta de entrada a diferentes maneras de viajar. Hay quien buscará una degustación tranquila. Otros preferirán cabalgar entre viñedos. Algunos elegirán arte. Otros, gastronomía y habrá quienes busquen bienestar y quienes quieran adrenalina.
Y estarán también quienes simplemente quieran sentarse con amigos, abrir una botella y acompañarla con aquello que más disfrutan porque la experiencia del vino, como los viajes, también es personal.

El estado dorado, una copa sin límites
Septiembre concentra eventos especiales, actividades de vendimia y experiencias fuera de lo convencional en las regiones vinícolas de California. Pero la verdadera invitación permanece durante todo el año recorrer, probar, preguntar, descubrir y equivocarse con un maridaje. Encontrar, quizá, uno nuevo y dejar que el paisaje, la gastronomía y las personas cuenten la historia que hay detrás de cada botella.
Porque en California el vino no solamente se bebe se recorre, se descubre, se comparte y se convierte en experiencia y tal vez eso sea precisamente “Pour Outside the Lines”: entender que no hay una sola forma de disfrutar el vino, como tampoco existe una única manera de viajar porque California propone salir de las líneas y el resto lo decide cada viajero.



















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