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Guanajuato abre las puertas al Mictlán: seis días donde la memoria, la tradición y Japón se encuentran

Foto del escritor: Jaydee Turru
Jaydee Turru
hace 2 horas
5 min de lectura

Cuando las flores de cempasúchil comienzan a teñir de naranja las calles, las velas iluminan los altares y el aroma del pan de muerto se mezcla con los sabores de la cocina tradicional, Guanajuato se prepara para recibir una de las celebraciones más entrañables de México.


Del 28 de octubre al 2 de noviembre, la capital guanajuatense transformará su patrimonio arquitectónico en un recorrido por la memoria: desde el Camino al Mictlán hasta las ofrendas monumentales, los túneles de la ciudad y las procesiones que devuelven a sus calles el pulso de una tradición ancestral.


Este año, la celebración tendrá además una mirada hacia Oriente. Japón se incorpora al 8.º Festival del Día de Muertos, con presentaciones de Bon Odori, una danza tradicional vinculada a la conmemoración de los antepasados. El encuentro propone un diálogo entre dos culturas que, desde sus propias creencias y rituales, mantienen vivo el vínculo con quienes las precedieron.


La apuesta no se limita a celebrar una tradición: busca convertirla en una experiencia capaz de atraer viajeros, fortalecer la economía local y proyectar la identidad de Guanajuato más allá de las fronteras.


Un festival que convierte la tradición en motor turístico



Durante la presentación del programa en la Ciudad de México, María Guadalupe Robles León, secretaria de Turismo e Identidad de Guanajuato, destacó el papel del festival como una plataforma de promoción cultural y desarrollo económico para el estado, en línea con la visión de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo.


Las expectativas para esta edición hablan de un encuentro que ha ganado peso en el calendario turístico nacional. El comité organizador proyecta 250 mil asistentes, lo que supondría un incremento del 14% en la afluencia y del 19% en la derrama económica respecto a 2025. La ocupación hotelera promedio estimada es del 78% durante los días del evento.


Detrás de cada visitante hay una cadena de oportunidades: una habitación ocupada, una mesa servida, una pieza artesanal que encuentra comprador, una receta que pasa de las manos de una cocinera tradicional a la curiosidad de un viajero.


Ese es uno de los valores más importantes de los grandes encuentros culturales: su capacidad para llevar el turismo más allá de los principales recintos y convertirlo en una fuente de ingresos para quienes sostienen, todos los días, la identidad de un destino.


En esta edición, el festival abrirá espacios para 294 comercios, incluidos 206 artesanos, que podrán exhibir y comercializar sus productos ante miles de visitantes. Una oportunidad para que los oficios tradicionales encuentren nuevos públicos y para que la experiencia turística tenga también un impacto directo en la economía local.


Japón llega a Guanajuato: dos maneras de honrar la memoria



La participación japonesa añade una dimensión internacional a la celebración. El encuentro entre México y Japón se expresará, entre otras actividades, mediante presentaciones de Bon Odori, danza tradicional vinculada a las festividades japonesas de Obon, dedicadas a honrar la memoria de los antepasados.


Aunque el Día de Muertos mexicano y el Obon japonés tienen historias, símbolos y formas de celebración propias, ambos revelan una sensibilidad compartida: recordar a quienes nos precedieron es también una manera de reconocer de dónde venimos.


En Guanajuato, ese diálogo cultural permitirá acercarse a otra expresión de la memoria sin desplazar el protagonismo de las tradiciones mexicanas. La presencia de Japón amplía la conversación y fortalece la proyección internacional de un festival que busca atraer nuevos mercados turísticos a través de experiencias culturales auténticas.


Para el viajero, la diferencia está en la posibilidad de descubrir algo más que una postal. Es asistir a una danza, observar sus movimientos, conocer su significado y comprender que, incluso a miles de kilómetros de distancia, existen formas distintas de expresar sentimientos universales.


La cultura funciona así como un puente: no necesita que dos pueblos compartan exactamente las mismas costumbres, sino que encuentren motivos para reconocerse.


Del Camino al Mictlán a los túneles de la tradición


La ciudad será el gran escenario. Sus plazas, callejones, espacios patrimoniales y la Calle Subterránea recibirán instalaciones, actividades artísticas y expresiones populares que transformarán la experiencia cotidiana de recorrer Guanajuato.


Entre los atractivos anunciados destaca el Camino al Mictlán, una propuesta inspirada en la cosmovisión prehispánica sobre el viaje al inframundo. A este recorrido se suman el Túnel de la Tradición, los tapetes tradicionales, las procesiones, el videomapping, las catrinas y las ofrendas monumentales.


Uno de los puntos centrales será la ofrenda instalada en las escalinatas del Edificio Central de la Universidad de Guanajuato, un espacio cuya arquitectura se convierte en parte del homenaje. En una ciudad reconocida por su patrimonio, el entorno no es un simple telón de fondo: dialoga con cada montaje y amplifica su significado.


También se contempla el desfile de catrinas y la proyección de El Santo contra las Momias de Guanajuato en el Panteón de Santa Paula, una elección que enlaza la cultura popular mexicana con uno de los imaginarios más reconocibles de la ciudad.


Y, por supuesto, estará la gastronomía. Porque las tradiciones también se recuerdan a través del gusto: en el aroma de una preparación, en los ingredientes de temporada, en las recetas familiares y en esos sabores que hacen que un destino permanezca en la memoria mucho después de haber regresado a casa.


Los túneles y espacios del centro histórico ofrecerán el marco para acercarse a esa dimensión culinaria y comercial del festival, donde la visita puede convertirse en una ruta para descubrir productos, artesanías y especialidades locales.


El valor de un destino está en lo que hace sentir



Guanajuato ha construido una agenda de eventos que permite visitar el estado desde diferentes motivaciones. El Festival Internacional Cervantino, el Festival Internacional del Globo en León y la primera Gala Internacional del Concours Mondial de Bruxelles en San Miguel de Allende forman parte de esa oferta que vincula cultura, espectáculos, gastronomía, vino y experiencias de alcance internacional.


Cada encuentro atrae públicos distintos, amplía las razones para viajar y contribuye a que el visitante encuentre nuevas maneras de conocer el territorio. En conjunto, fortalecen la presencia del estado en segmentos como el turismo cultural, de reuniones, el enoturismo y los grandes festivales.


La dimensión económica explica la importancia de esta estrategia. De acuerdo con la información presentada por la Secretaría de Turismo e Identidad, el sector turístico da ocupación a más de 227 mil personas en Guanajuato. Por ello, ampliar la llegada de viajeros y distribuir los beneficios entre más negocios y comunidades constituye una pieza relevante para el desarrollo estatal.


El desafío consiste en que el crecimiento no se mida únicamente por la cantidad de personas que llegan, sino también por la calidad de la experiencia, el consumo local que generan y las oportunidades que permanecen en el destino.


En un festival como este, el patrimonio, la gastronomía y la artesanía no son elementos decorativos: son parte de aquello que hace singular a Guanajuato y que invita a regresar.


Una invitación a celebrar la vida desde la memoria


Del 28 de octubre al 2 de noviembre, Guanajuato capital propone una agenda para recorrer sin prisa, detenerse ante una ofrenda, seguir el sonido de una danza, mirar los detalles de una catrina y descubrir los sabores que cuentan historias familiares.


La incorporación de Japón abre una nueva ventana internacional, mientras que el Camino al Mictlán, la ofrenda monumental de la Universidad de Guanajuato, los túneles y las expresiones tradicionales mantienen el corazón mexicano de la celebración.


En el Día de Muertos, la ausencia no borra la presencia de quienes nos antecedieron. La transforma en relato, en alimento, en música, en flores y en ritual. Guanajuato toma esa idea y la convierte en una experiencia compartida con viajeros de distintas procedencias.


La invitación está hecha: llegar a Guanajuato para conocer una ciudad que sabe recibir, pero también para descubrir lo que permanece detrás de sus celebraciones. Porque cuando la tradición se comparte con respeto, deja de pertenecer únicamente al pasado y encuentra nuevas formas de seguir viva.


Guanajuato capital, del 28 de octubre al 2 de noviembre de 2026. Seis días para celebrar la memoria, recorrer la identidad y descubrir cómo la cultura puede unir mundos.

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