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Flix pisa el acelerador en México: la revolución del transporte terrestre ya comenzó rumbo al Mundial 2026

  • Foto del escritor: Jaydee Turru
    Jaydee Turru
  • 21 may
  • 3 min de lectura

Actualizado: hace 1 día


Moverse por carretera en México nunca había parecido tan urgente de reinventar. Durante años, viajar entre ciudades implicó enfrentarse a pocas opciones, tarifas elevadas, escasa innovación y un modelo que parecía haberse quedado detenido en el tiempo. Pero eso podría estar cambiando con la llegada de Flix, la nueva transportadora que apuesta por transformar la movilidad terrestre en México conectando más pasajeros, más destinos y mejores precios.


Y no llega sola de la mano de Ground Transportation, su aliado estratégico en otros paises, Flix encontró en México mucho más que un mercado atractivo: descubrió el potencial de uno de los gigantes mundiales del transporte terrestre.


La razón es contundente México es hoy el tercer mercado más grande del mundo en movilidad terrestre de pasajeros, una realidad que encendió las alertas —y las oportunidades— para una empresa que ha revolucionado la conectividad en distintas regiones del mundo.


Pero antes de arrancar motores, Flix hizo algo clave: escuchar y analizar. Tras un profundo diagnóstico del mercado mexicano, la compañía detectó cuatro grandes vacíos que durante años han afectado la experiencia de millones de viajeros.


Foto: Carlos Magaña, director general de Flix en México
Foto: Carlos Magaña, director general de Flix en México

El primero: la falta de competencia en múltiples rutas, provocando costos elevados que terminan golpeando directamente el bolsillo del pasajero.


El segundo: un evidente rezago en innovación, donde gran parte de la industria aún opera bajo esquemas tradicionales con poca digitalización y escasa evolución tecnológica.


El tercero: la ausencia de una verdadera agenda verde, en momentos donde el transporte debe responder también a los desafíos ambientales y apostar por modelos de movilidad más sostenibles.


Y finalmente, una deuda pendiente con miles de actores regionales: las Mipymes del transporte fuera del mapa, limitando oportunidades para pequeños operadores dentro de un ecosistema dominado históricamente por pocos jugadores.


Con ese panorama, Flix decidió acelerar y en apenas un año de operaciones, los números comienzan a hablar.


Hoy la empresa ya conecta 8 estados del país, opera 6 rutas activas y ha logrado enlazar 14 destinos estratégicos, fortaleciendo una red de movilidad que sigue creciendo.


La operación supera ya los 1,600 viajes mensuales, con una flotilla de más de 40 autobuses recorriendo carreteras mexicanas y movilizando a miles de pasajeros que buscan alternativas más accesibles y eficientes para viajar. Además, cuenta con 10 taquillas físicas y más de 35 conexiones estratégicas para ampliar la conectividad nacional.


Pero la gran jugada está puesta en el horizonte inmediato: la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Porque Flix juega en una liga distinta.



Con presencia en tres países sede del Mundial —México, Estados Unidos y Canadá—, la empresa tendrá la capacidad de vender un solo boleto para conectar distintas sedes mundialistas, permitiendo a los aficionados trasladarse por tierra entre ciudades anfitrionas de manera mucho más flexible y accesible.


Imaginar un recorrido de la Ciudad de México a Monterrey, continuar hacia Dallas o cerrar la experiencia en Vancouver ya no parece una logística imposible ni exclusiva de presupuestos elevados.


Y es que el Mundial moverá masas, se estima que más de 5 millones de pasajeros viajarán durante la Copa del Mundo, siendo precisamente el segmento de viajeros que busca opciones accesibles de movilidad uno de los que más se desplaza hacia México durante eventos internacionales.


Ahí es donde Flix quiere posicionarse como un jugador clave: un transporte accesible en precio, eficiente y conectado para quienes desean vivir el Mundial más allá de una sola ciudad.


Porque el futbol no se jugará únicamente dentro de los estadios también se vivirá en las carreteras, en los trayectos, en las historias entre una sede y otra y mientras el mundo se prepara para uno de los eventos más grandes del planeta, Flix parece haber entendido algo esencial: el verdadero viaje comienza mucho antes del silbatazo inicial.

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