MARCO convirtió la lluvia en una noche de música, cultura y encuentro
- Gris Cruz

- 20 jun
- 2 min de lectura

Imagen por: Arqueles García
Monterrey, Nuevo León. La segunda sesión de Las Noches de Verano MARCO 2026 confirmó por qué el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey continúa transformándose en uno de los espacios culturales más dinámicos de la ciudad: un punto donde el arte visual, la música y la convivencia encuentran un mismo escenario.
La noche del viernes 19 de junio parecía incierta después de las fuertes lluvias que cayeron horas antes sobre Monterrey. Sin embargo, el clima dio tregua y cientos de asistentes llegaron al museo para disfrutar una jornada donde familias, amigos y amantes de la música convivieron en un ambiente relajado, seguro y lleno de energía.
Imágenes por: Arqueles García
Antes de subir al escenario, tuvimos la oportunidad de conversar con los protagonistas de la noche, tres artistas completamente distintos unidos por una misma idea: la música como un lenguaje universal capaz de derribar fronteras.
Uno de los momentos históricos de la velada fue la primera presentación en Monterrey de Sonido La Changa, leyenda del movimiento sonidero mexicano encabezada por Ramón Rojo Villa, quien desde 1968 ha construido un legado desde Tepito llevando la salsa, cumbia y ritmos tropicales a generaciones enteras.
Imágenes por: Arqueles García
Por otro lado, el público fue testigo del debut en México de DJ Ginta, artista japonés que eligió MARCO como el escenario para estrenar su sencillo Tokyo to MTY Mexico, realizado junto a los mexicanos Vic Gunn y Gloria Mald. Para Ginta, este proyecto representa un puente musical entre dos culturas que encuentran en el ritmo una forma de comunicarse.
La noche también contó con la participación de Freebot, productor regiomontano reconocido por crear el Tektribal, un sonido que ha llevado desde Monterrey hasta escenarios de Europa y Asia, incluso alcanzando gran popularidad en la India.
Imágenes por: Arqueles García
Durante varias horas, el Patio Central del museo dejó de ser únicamente un espacio de contemplación para convertirse en una pista de baile donde los asistentes celebraron la diversidad musical.
Con iniciativas como Las Noches de Verano, MARCO demuestra que el museo contemporáneo también puede ser un lugar vivo: uno donde el arte se observa, se escucha, se baila y se comparte.









































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