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El viaje empieza con un gol: cómo el fútbol está redefiniendo la forma de moverse por el mundo

  • Foto del escritor: Jaydee Turru
    Jaydee Turru
  • 18 abr
  • 2 Min. de lectura

Decisiones de último minuto, rutas que cambian sobre la marcha y una emoción que vale más que cualquier itinerario: el turismo deportivo entra en modo acelerado rumbo a la gran justa global.


No todos los viajes nacen de un plan, algunos nacen de un gol. A menos de 100 días de la gran cita del fútbol internacional, el fenómeno ya se siente cerca de la cancha. Se vive en aeropuertos, carreteras y plataformas de reserva donde miles de aficionados están tomando decisiones en tiempo real, porque aquí no se trata de organizar… se trata de reaccionar.


De acuerdo con datos de IATI Seguros, el 44% de los aficionados deportivos viaja internacionalmente para asistir a este tipo de eventos, cifra que escala al 56% entre jóvenes de 16 a 34 años. Un perfil que no solo viaja, sino que lo hace distinto: sin meses de anticipación, sin rigidez, sin certezas.


En este nuevo mapa, primero se elige el partido y después el destino, los itinerarios dejan de ser estructuras fijas para convertirse en organismos vivos. Cambian vuelos, se ajustan hospedajes, se suman experiencias sobre la marcha, son viajes más cortos, más intensos, más emocionales y, en muchos casos, más impredecibles.


El antecedente es claro. Durante la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022, buena parte de los asistentes —con una edad promedio cercana a los 37 años— reconoció que no habría viajado de no ser por el evento. El fútbol, más que motivar, detona. Activa desplazamientos que simplemente no existían en el radar.


Pero este impulso también tiene un reverso la flexibilidad tiene costo, y no siempre es económico. Cancelaciones, retrasos, incidentes médicos o cambios de último momento se vuelven parte del juego. Por eso, más del 55% de los viajeros ya considera esencial contar con coberturas médicas amplias y opciones de cancelación flexibles antes de salir.


“Existen pocos eventos capaces de movilizar a millones de personas en cuestión de semanas”, señala Alfonso Calzado yeste, sin duda, es uno de ellos.


Ante este escenario, la industria comienza a adaptarse a un viajero que no planea igual. Surgen soluciones diseñadas para escapadas inmediatas: coberturas accesibles, asistencia remota 24/7 y herramientas tecnológicas que permiten resolver imprevistos sin perder tiempo en traslados o trámites porque en un viaje de tres o cinco días, el verdadero lujo no es el hotel… es no perder tiempo.


Hoy, una cobertura nacional puede rondar los $150 pesos por tres días, mientras que un viaje a sedes internacionales como Estados Unidos o Canadá puede asegurarse por alrededor de $1000 pesos por cinco días. Una inversión mínima frente al costo total del viaje, pero clave para no perder la experiencia por un imprevisto. Más allá de cifras, lo que está cambiando es la lógica.


El fútbol no crea el deseo de viajar… lo acelera. Convierte la intención en decisión y la decisión en movimiento y en ese trayecto, el impacto es claro: transporte, hospedaje y experiencias se transforman para responder a un viajero que actúa rápido, decide distinto y vive más intensamente.


En este juego, los viajes pueden crecer hasta un 25%. Pero la verdadera transformación no está en el volumen, sino en la velocidad porque el partido dura 90 minutos…pero el viaje empieza mucho antes y nunca termina cuando suena el silbatazo final.

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