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CNIR 2026: 32 años reuniendo a quienes hacen posibles las grandes reuniones

Foto del escritor: Jaydee Turru
Jaydee Turru
10 sept
7 min de lectura


Hay algo profundamente humano en reunirse. Antes de que existieran las plataformas de videoconferencia, los algoritmos capaces de conectar personas y la inteligencia artificial que hoy transforma nuestra manera de trabajar, ya existía una certeza: los grandes negocios, las grandes ideas y las grandes historias comienzan cuando las personas se encuentran.


Durante 32 años, el Congreso Nacional de la Industria de Reuniones —CNIR— ha sido precisamente eso: el gran punto de encuentro de quienes hacen posible que otros se encuentren.


Organizadores de congresos y convenciones, meeting planners, profesionales de viajes de incentivo, especialistas en bodas destino, compradores, proveedores, recintos, hoteles, destinos, agencias, empresas de producción y múltiples actores del ecosistema turístico se congregan cada año para aprender, actualizarse, hacer negocios y, sobre todo, construir relaciones.


Porque en esta CNIR 2026: 32 años reuniendo a quienes hacen posibles las grandes reuniones, una tarjeta de presentación puede convertirse en un congreso; una conversación puede convertirse en una candidatura; y un encuentro puede terminar llevando a miles de personas a una ciudad. Eso es el CNIR: una industria que se reúne para hacer posible que el mundo se reúna.


32 años después, la conversación cambió


Tres décadas son suficientes para transformar una industria. Cuando nació el CNIR, hablar de reuniones significaba principalmente hablar de congresos, convenciones, exposiciones y grandes encuentros corporativos.


Hoy el escenario es mucho más complejo. Un evento puede ser una experiencia gastronómica, una boda destino, una convención internacional, un viaje de incentivo, una plataforma de negocios, una experiencia inmersiva o una herramienta de comunicación de una marca.


Y detrás de cada uno existe una enorme cadena de profesionales. La industria mexicana de reuniones genera más de 366 mil eventos al año y más de un millón de empleos directos e indirectos; representa alrededor de 1.84% del PIB nacional.


Por eso el CNIR también ha evolucionado. Hoy no basta con saber organizar un evento. Hay que saber venderlo, medirlo, comunicarlo, hacerlo sostenible, utilizar tecnología, generar experiencias, entender al consumidor y demostrar el impacto económico y social que produce.



Aprender para no quedarse atrás


Uno de los grandes valores del CNIR es precisamente la capacitación. Cada edición se convierte en una fotografía de hacia dónde se mueve la industria.


En Querétaro, la agenda 2026 incorpora inteligencia artificial, liderazgo, innovación, sostenibilidad, tecnología, ventas B2B, diseño de experiencias y nuevas tendencias de consumo. También contempla talleres especializados, conferencias magistrales y sesiones simultáneas y esto resulta particularmente importante en una industria donde la tecnología avanza a una velocidad impresionante.


Hoy un organizador necesita preguntarse: ¿Qué puede hacer la inteligencia artificial por mi evento? Pero también: ¿Qué jamás podrá hacer por mí?


La respuesta probablemente esté en lo esencial: crear confianza, interpretar emociones, entender una cultura, provocar una conversación y hacer que una persona quiera volver. La tecnología puede facilitar el encuentro pero todavía somos nosotros quienes le damos significado.


Networking: la verdadera moneda de la industria


Si hay una palabra que se repite en cada CNIR es networking pero reducirlo a intercambiar tarjetas sería quedarse en la superficie. El networking de la industria de reuniones significa poner frente a frente a quienes tienen una necesidad y a quienes pueden resolverla.


Un destino frente a un organizador.

Un hotel frente a un comprador.

Un recinto frente a una asociación.

Un wedding planner frente a un proveedor.

Una empresa frente a una agencia.

Una ciudad frente a la posibilidad de recibir a miles de personas.

El CNIR estructura estos encuentros a través de espacios de negocio y programas como el Hosted Buyer, que vincula a meeting planners, organizadores de incentivos, destination wedding planners y profesionales de exposiciones con proveedores y patrocinadores. Aquí el networking no es una actividad social es una herramienta económica.



La noche de los presidentes


Antes de que comenzara oficialmente el programa de esta edición, la industria tuvo uno de sus encuentros más significativos: la Cena de Presidentes. Es una noche distinta. Una noche para detener el ritmo, mirar hacia atrás y reconocer a quienes han acompañado al COMIR durante uno o más años.


Estados, destinos, empresas privadas, organismos públicos, patrocinadores y aliados estratégicos forman parte de una red que permite que la industria avance, porque ningún congreso comienza cuando se abren las puertas de un recinto. Comienza mucho antes en una alianza, en una llamada, en una candidatura, en un patrocinio o en alguien que decide apostar por una industria.


La Cena de Presidentes tiene precisamente ese valor: reconocer a quienes han entendido que el crecimiento de la industria de reuniones no puede construirse de manera individual se construye sumando.


Querétaro: el anfitrión que también quiere ser protagonista


Y entonces llegó el momento de abrir las puertas. Este 9 de septiembre, el Teatro Metropolitano del Querétaro Centro de Congresos recibió la inauguración oficial del XXXII Congreso Nacional de la Industria de Reuniones.


El banderazo estuvo encabezado por el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, mientras que Luis Díaz Pascual, presidente del COMIR, dio la bienvenida a los participantes.

Más de 800 líderes, organizadores, compradores y representantes de empresas nacionales e internacionales participan en esta edición, que se desarrolla del 9 al 12 de septiembre pero Querétaro no solamente recibe al CNIR. Querétaro está vendiéndose a sí mismo como destino y lo hace de la manera más efectiva que existe: dejando que los profesionales lo vivan.



El destino también tiene que pasar su propio examen


Para un destino, recibir un congreso de esta naturaleza es mucho más que prestar un recinto. Es una prueba. ¿Hay hoteles suficientes? ¿Existe conectividad? ¿Hay restaurantes?¿Hay transporte? ¿Hay espacios alternativos? ¿Puede la ciudad recibir miles de personas simultáneamente? ¿Puede ofrecer experiencias fuera del salón? ¿Puede sorprender? ¿Puede hacer que un organizador diga: aquí quiero traer mi próximo evento?


Querétaro llega a este examen con argumentos importantes. El estado reporta más de 11 mil eventos al año, más de un millón de asistentes y una derrama superior a 16 mil millones de pesos, además de más de 15 mil empleos vinculados a esta actividad.


Y durante el CNIR, la entidad espera una derrama superior a 40 millones de pesos pero las cifras son solamente una parte de la historia. La otra parte se llama experiencia.



De la sala de congresos a la ciudad


Del 9 al 11 de septiembre, los participantes tendrán acceso a conferencias, talleres, sesiones de negocio, networking y experiencias, también podrán conocer distintos espacios y atractivos que forman parte de la oferta queretana.


La intención es clara: demostrar que un congreso no termina cuando se apagan las luces del auditorio. Un congreso se extiende al hotel, al restaurante, al viñedo, al centro histórico, a la gastronomía, a la cultura, a los espacios de entretenimiento, al transporte, a los proveedores y a las comunidades.


Y, finalmente, a la memoria del visitante porque, un destino que quiere ganar congresos no solamente debe demostrar que puede recibir personas. Tiene que demostrar que sabe qué hacer con ellas.


Costa Rica, invitado de honor


Esta edición también marca un momento especial para el CNIR al contar con Costa Rica como primer país invitado de honor en la historia del Congreso.


La presencia internacional amplía la conversación y coloca sobre la mesa temas que ya no pertenecen únicamente a México: sostenibilidad, innovación, naturaleza, experiencias, profesionalización y nuevas formas de hacer turismo de reuniones.


Porque hoy la competencia entre destinos ya no ocurre solamente dentro de un país. Querétaro compite con Ciudad de México, México compite con otros países y cada destino compite, finalmente, por algo mucho más valioso que un evento: por convertirse en la experiencia que alguien recuerde.



32 años y una pregunta hacia adelante


El CNIR cumple 32 años mirando hacia el futuro y quizá esa sea su mayor virtud porque una industria que se reúne cada año para aprender es una industria que entiende que nunca termina de aprender.


Hace 32 años las preguntas eran otras, hoy hablamos de inteligencia artificial, sostenibilidad, experiencias inmersivas, nuevas generaciones, personalización, tecnología y transformación digital y mañana serán otras pero habrá una pregunta que probablemente permanezca:¿Cómo hacemos para que las personas quieran volver a encontrarse?


Ahí está el verdadero desafío porque la tecnología puede hacer una reunión más eficiente.

La inteligencia artificial puede hacerla más inteligente. Los datos pueden hacerla más precisa. La sostenibilidad puede hacerla más responsable pero solamente una buena experiencia puede hacerla memorable.


El gran negocio detrás de una reunión


A veces se piensa que organizar un congreso significa rentar un salón, reservar habitaciones y colocar un escenario. La realidad es infinitamente más grande. Una reunión pone en movimiento hoteles, restaurantes, transportistas, agencias, recintos, productores, técnicos, montadores, comercios, proveedores, guías, operadores turísticos y cientos de trabajadores.


Cada asistente que llega representa una cadena de consumo. Cada evento ganado representa promoción. Cada congreso puede convertirse en una futura candidatura y cada relación construida puede abrir una nueva puerta por eso la industria de reuniones no vende únicamente eventos: Vende conexiones. Vende destinos. Vende experiencias. Vende confianza y sobre todo, vende la posibilidad de hacer que algo importante suceda cuando las personas están juntas.


Querétaro recibe al presente y apuesta por el futuro


Durante estos días, Querétaro será escenario de una industria que pocas veces aparece en primera plana, pero que está detrás de miles de historias de negocio, conocimiento y colaboración.


El CNIR 2026 no solamente celebra 32 años de existencia. Celebra 32 años de personas que han entendido que reunirse tiene valor y mientras los participantes recorren sus salones, escuchan conferencias, participan en talleres, hacen negocios y descubren los espacios de Querétaro, probablemente ocurra algo más importante que cualquier cifra: alguien conocerá a alguien.


Una conversación abrirá una posibilidad. Una posibilidad se convertirá en un negocio. Un negocio traerá un evento y ese evento llevará a cientos o miles de personas a un destino así funciona esta industria.


Una reunión genera otra reunión. Una alianza genera otra alianza. Una experiencia genera otra oportunidad. Después de 32 años, el CNIR sigue demostrando que el futuro también se construye cara a cara y quizás esa sea la paradoja más hermosa de nuestra época: mientras el mundo se vuelve cada vez más digital, encontrarnos se vuelve cada vez más valioso.

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