Brasil convierte la pasión por el futbol en una invitación al mundo: tradición, fiesta y turismo se preparan rumbo al Mundial Femenino 2027
- Jaydee Turru

- 16 jun
- 3 min de lectura

Hay países donde el futbol se juega y hay otros, como Brasil, donde el futbol simplemente se vive. Entre tambores, playas, calles llenas de alegría y una cultura que convierte cualquier partido en celebración, el gigante sudamericano está listo para transformar nuevamente la pasión deportiva en una poderosa carta de presentación turística ante el mundo.
En semanas donde millones de miradas vuelven a posarse sobre el balón, Visit Brasil lanzó su nueva campaña internacional “Come join this feeling” (“Ven y súmate a este sentimiento”), una estrategia que busca mostrar que el futbol brasileño va mucho más allá de los estadios: es identidad, emoción, cultura y hospitalidad.
Y el mensaje es claro: Brasil no solo quiere que el mundo vea futbol… quiere que lo sienta. La iniciativa forma parte de una estrategia de posicionamiento internacional que aprovecha la emoción global del Mundial 2026 para comenzar el camino hacia un momento histórico: la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027, de la cual Brasil será sede, marcando la primera vez que América Latina albergará este torneo.
“El futbol es una poderosa herramienta de promoción internacional y generación de negocios para el turismo, y nadie tiene más tradición e historia futbolística que Brasil”, afirmó Bruno Reis, presidente de Visit Brasil–Embratur, la agencia oficial de promoción turística del país.
Pero aquí el balón es apenas el comienzo porque en Brasil la pasión futbolera nace mucho antes del silbatazo inicial: aparece en las cascaritas improvisadas sobre la arena, en las batucadas que retumban en cada barrio, en las familias reunidas frente a una pantalla, en las calles vestidas de verde y amarillo y en esa energía contagiosa que convierte cualquier encuentro en una fiesta colectiva.
La campaña, dirigida principalmente a viajeros de Norteamérica, busca conectar con perfiles interesados en deporte, aventura, naturaleza, cultura, destinos tropicales, estilo de vida activo y experiencias auténticas, posicionando al país como un destino capaz de combinar emociones deportivas con escenarios inolvidables.
Además, contará con acciones integradas junto a aerolíneas, operadores turísticos, agencias de viaje y plataformas de comercialización para fortalecer la conectividad y aumentar la llegada de visitantes internacionales.
Porque si algo tiene claro Brasil es que el turismo ya no se trata solo de ver lugares… sino de vivir experiencias.

El camino rumbo al Mundial Femenino 2027 ya comenzó
Mientras el mundo disfruta del Mundial 2026, Brasil ya levanta la mano para recibir a miles de aficionados en 2027.
Ciudades como Río de Janeiro, São Paulo, Salvador, Recife, Fortaleza, Brasilia, Belo Horizonte y Porto Alegre serán sedes del torneo, ofreciendo una mezcla difícil de igualar entre estadios emblemáticos, gastronomía, playas, vida urbana, historia, naturaleza y esa hospitalidad brasileña que convierte a cualquier visitante en parte de la fiesta.
La apuesta es clara: hacer que los aficionados no solo viajen por futbol, sino que encuentren una razón para quedarse, explorar y enamorarse del país.
“Come join this feeling” resume justamente esa invitación: no mirar el futbol desde lejos, sino vivirlo desde dentro, sintiendo la vibración de las calles, la fuerza cultural y el espíritu festivo que define a Brasil.
No es casualidad que esta estrategia llegue en un momento donde el país vive uno de sus mejores periodos turísticos. Tan solo en 2025, Brasil registró un crecimiento del 37.1% en la llegada de visitantes internacionales, impulsado por mayor conectividad aérea, nuevos récords de ingresos y una narrativa turística basada en tres pilares: innovación, diversidad y sostenibilidad.
A ello se suma la reciente plataforma “Ruta del Futbol”, lanzada por Embratur, que propone recorrer Brasil a través de itinerarios inspirados en la historia, estadios, barrios y experiencias ligadas al deporte más amado del país.
Porque en Brasil el futbol no se explica… se baila, se canta, se celebra y se comparte y quizás esa sea la verdadera invitación que hoy hace al mundo: venir no solo a ver un partido, sino a formar parte de un sentimiento que pocas naciones saben convertir en identidad.


















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