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Antes de convertirse en leyenda del diseño, Charles Eames caminó por Monterrey

  • Foto del escritor: Gris Cruz
    Gris Cruz
  • 4 jun
  • 3 min de lectura

Monterrey, Nuevo León. Mucho antes de diseñar algunas de las piezas de mobiliario más influyentes del siglo XX, Charles Eames caminó por las calles de Monterrey con una cámara entre las manos.


Observó mercados. Registró edificios. Fotografió plazas. Documentó escenas cotidianas que hoy forman parte de una historia poco conocida incluso para muchos especialistas en diseño. Esa es una de las revelaciones que presenta Charles & Ray Eames: La inusual belleza de las cosas comunes, la nueva exposición de MARCO que abre al público este 5 de junio y que explora una dimensión mucho más amplia de una de las duplas creativas más importantes del siglo pasado.

Imágenes de Arqueles García

Durante el recorrido para medios, la curadora Brenda Fernández explicó que el proyecto nació precisamente al descubrir esta inesperada relación entre Charles Eames y Monterrey.

A partir de esa investigación comenzó a construirse una muestra que hoy reúne mobiliario, películas, fotografías, documentos históricos y materiales de archivo capaces de mostrar a los Eames desde una perspectiva mucho más compleja.


Porque la historia de Charles y Ray nunca fue solamente una historia de muebles, fue una historia de curiosidad, una historia de observación y a la vez una historia de personas obsesionadas con comprender cómo funciona el mundo.


A lo largo del recorrido aparecen férulas médicas desarrolladas durante la guerra, esculturas experimentales, juguetes, fotografías, películas científicas y objetos aparentemente simples que terminan revelando conexiones inesperadas y donde todo parece dialogar con todo. Como si la exposición intentara reproducir la propia manera en que los Eames pensaban.


Lucía Atwood, quien fue directora de Eames Foundation durante 16 años y actualmente es miembro del consejo de Eames Office de la Eames Foudation, recordó que Ray encontraba inspiración precisamente en aquello que muchas veces pasa desapercibido.

“Le interesaba observar cómo vivían las personas. Qué elegían hacer. Cómo cuidaban los detalles de su vida cotidiana.”

Esa sensibilidad atraviesa gran parte del proyecto.

Los Eames observaban la cultura popular con el mismo interés con el que estudiaban la ciencia o podían fascinarse con una feria callejera, una tradición japonesa, una fotografía o un juguete infantil porque nada parecía demasiado pequeño para convertirse en objeto de investigación.


Eames Demetrios, nieto de Charles y Ray y actual director de Eames Office, explicó que esa amplitud de intereses es precisamente lo que vuelve tan vigente su legado.

“Lo importante nunca fueron solamente los objetos. Lo importante era la manera de observar.”

La afirmación cobra sentido especialmente en la sala dedicada a las películas producidas por la pareja.


Ahí aparecen trabajos como Powers of Ten, considerado uno de los proyectos audiovisuales más influyentes del siglo XX y una referencia obligada para entender cómo el diseño puede utilizarse para explicar conceptos complejos de forma accesible.

Sin embargo, incluso en esos proyectos existe una intención constante de despertar curiosidad más que ofrecer respuestas cerradas, quizá por eso la exposición evita funcionar como una simple retrospectiva.


Más bien se siente como una invitación. Una invitación a detenerse, a observar, a prestar atención a las cosas que normalmente damos por sentado y resulta inevitable pensar que, si Charles Eames volviera hoy a Monterrey, probablemente haría exactamente lo mismo que hizo hace casi un siglo. Caminar, mirar y encontrar algo extraordinario dentro de lo aparentemente común porque para los Eames, la belleza nunca estuvo reservada para los grandes monumentos.

Siempre estuvo escondida en los detalles.


La exhibición estará disponible en MARCO del 5 de junio del 2026 al 7 de febrero del 2027.

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